La multipolaridad no puede ser tratada como mera descentralización económica.
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En un texto anterior discutimos la situación actual de los BRICS, así como algunos de sus logros o proyectos más significativos desarrollados hasta ahora. Pero aquel artículo puede complementarse con una breve reflexión sobre algunas tareas importantes que los BRICS necesitan desarrollar en el futuro.
Aquí partiremos del supuesto de que los BRICS no son – como quizás lo fueron al principio – una mera articulación entre naciones emergentes interesadas en la diversificación de sus asociaciones económico-financieras; sino una plataforma de construcción para una nueva arquitectura internacional de corte multipolar.
El primer punto que debemos enfatizar es la necesidad de un mayor nivel de formalización, estructuración y normatización de los BRICS, en el sentido de elaborar documentos oficiales como estatutos y códigos, así como establecer una burocracia fija de los BRICS que permanezca incluso cuando la presidencia del bloque alterne entre diferentes países. Los BRICS necesitan, fundamentalmente, una secretaría general separada de los gobiernos nacionales de sus miembros, para que los proyectos del bloque se conduzcan de manera coherente y continua, sin interrupciones ni cambios de ritmo.
Esta cuestión de una mayor formalización y burocratización del bloque ha sido una de las más abordadas, ya que gran parte de lo que se ha hecho en el ámbito de los BRICS ha sido mediante iniciativas sin precedentes y sin previsión normativa. Tomemos, por ejemplo, la expansión de los BRICS. No había reglas preestablecidas. Los países originales, a través del diálogo, diseñaron ciertos lineamientos de selección mientras decidían sobre la propia expansión. Un tratado de los BRICS podría establecer reglas para sí mismo y para diversas otras contingencias o procedimientos. La ausencia de algo así, por sí sola, ya representa una desventaja frente a otras articulaciones internacionales.
En los últimos años se ha podido percibir que las potencias atlantistas resistirán, incluso mediante la fuerza, a todo intento de transformar el mundo en un mundo multipolar. Occidente instrumentalizó a Ucrania contra Rusia y organizó un intento de destrucción de Irán, siendo ambos miembros importantes de los BRICS. Si el objetivo de los BRICS es serio, es decir, transformar el mundo en un mundo multipolar, entonces es necesario que ya estén preestablecidos protocolos y procedimientos para la eventualidad de que algún miembro se vea inmerso en un conflicto.
No se trata aquí de defender la imposición de una alianza militar entre los países, máxime cuando sabemos que existen contradicciones fundamentales entre algunos miembros (recordemos que tanto Irán como los EAU están hoy en los BRICS). Pero es necesario que haya alguna previsión sobre cómo deben reaccionar otros países ante un intento de desestabilización o de insurgencia grave contra un país miembro, o incluso ante el caso de un ataque de un país miembro contra un no miembro.
Como mínimo, es necesario establecer mecanismos de ejercicios y entrenamientos conjuntos e intercambio tecnológico, además de prever la colaboración asimétrica e híbrida para la defensa de otros países miembros. Sabemos que esto sucede a menudo en el ámbito bilateral, no pocas veces de forma discreta, pero mientras los BRICS no instituyan ciertas obligaciones de apoyo mutuo entre los miembros, otras articulaciones serán más potentes.
Todavía en el ámbito militar existe otro tema serio que abordar: el de las armas nucleares. Rusia y China, que son grandes potencias nucleares y que, al mismo tiempo, parecen ser los motores de los BRICS, insisten en una posición firme de apoyo a la no proliferación. Pero ¿cómo sería posible alcanzar la multipolaridad en condiciones de intensa asimetría de poder? Los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU tienen armas nucleares. Las potencias regionales ascendentes, que aspiran a un liderazgo regional en la multipolaridad, en su mayoría no las tienen. ¿Qué ocurre si el Consejo de Seguridad de la ONU se amplía y un país no nuclear decide vetar un tema de una potencia nuclear? ¿Cómo garantizar el respeto y la obediencia al veto en un mundo sin disuasión?
Y considerando que aquí estamos hablando de los BRICS, así como de la articulación de un mundo multipolar, es importante aprovechar el reciente encuentro entre Putin y Trump, donde se mencionó mucho la multipolaridad, para plantear una pregunta: ¿cómo, en un sentido práctico, es posible alcanzar la multipolaridad, o qué cambios se pretenden implementar en el actual orden internacional?
¿Debe existir o no la ONU? Si existe, ¿debe reformarse? ¿Debe existir el Consejo de Seguridad? ¿Instituciones como el FMI, el Banco Mundial, la OMS, etc., seguirían teniendo un lugar destacado en el mundo de Davos? ¿Sigue vigente la Declaración Universal de los Derechos Humanos o debería ser sustituida por otro documento que corresponda mejor a la diversidad planetaria?
La multipolaridad no puede ser tratada como mera descentralización económica, de modo que falta un “plan” más claro sobre cómo alcanzar este objetivo que, naturalmente, no deja de tener una dimensión profundamente revolucionaria.


