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Jhosman Barbosa
July 6, 2026
© Photo: Public domain

Del grito bolivariano “Patria es América” al eslogan fascista “firmes por la patria”: Colombia eligió a un agente extranjero que odia la soberanía continental.

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Escríbenos: info@strategic-culture.su

Dedicadas estas líneas a los y las colegas de Venezuela que siempre

 me acogen con hospitalidad, y hoy más que nunca a todo el pueblo

 bolivariano en su tragedia por los dos sismos.

Deseo que Venezuela triunfe sobre la naturaleza, el imperio y las conspiraciones.

Me encontraba en Caracas, Venezuela, desde el día 19 de junio y ya no asistiría al día de elecciones en Colombia, que se darían el día 21 de junio.

Invitado como ponente al Coloquio Internacional “Patria es América” Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá (1826-2026), a celebrarse del 19 al 22 de junio, concurrí a la cita con historiadores iberoamericanos de más de diez naciones que nos sumamos a conmemorar desde una reflexión historiográfica crítica -y no ausente la misma de la dimensión política- a dicho bicentenario.

Más de ciento cincuenta ponencias problematizando el pasado, presente y futuro de la integración o la solidaridad entre naciones, con catorce simposios particulares como complemento a las sesiones generales de cada día.

Éstos abordaron temas específicos dentro del ancho y largo que da toda la historiografía del siglo XIX en torno a las capacidades militares, marítimas, políticas y económicas, -reordenamiento de élites locales en torno a las nuevas realidades globales- sociológicas, -sociedad preparada para las independencias- así como todos los aspectos contextuales que se detonan en la coyuntura del Congreso Anfictiónico, allá en el año de 1826. Todas las sesiones gabadas en el link aquí, Centro de Estudios Simón Bolívar.

Dos colegas colombianos más hacían parte del evento. Me abrumaba -y quizá también a ellos- la cuenta regresiva entre mi arribo al congreso y la fecha de las elecciones en Colombia. Estaba cada día sumándome a las mesas casi al azar ante la diversidad de ofertas temáticas, en un evento dado en la ciudad de El Libertador, el controvertido y visionario padre de la génesis de cinco actuales naciones.

Un lugar donde como suelen ser los intersticios de la historia, los historiadores y la historiografía, se evocan personajes, versos, literatura, anécdotas y la fuerza de la unidad histórico cultural de nuestras naciones. Se dijo allí varias veces, que Patria es América, evocando lo dicho por Bolívar: “Para nosotros la patria es América”, en una proclama a la división del general Rafael Urdaneta, en noviembre de 1814.

Patria es Humanidad, se dijo también, como remembranza al ‘más universal de los cubanos’, José Martí Pérez, quien dice en la publicación en la revista Patria, de enero de 1895:

“Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer; y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas. Ni porque a estos pecados se dé a menudo el nombre de patria, ha de negarse el hombre a cumplir su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca”

De esta forma y bajo el cobijo de una fraternidad continental, llegaron las elecciones en Colombia, el resultado con sus locuras y en mi concepto desaciertos de parte del progresismo en cabeza de Iván Cepeda, –sobre lo que versó mi artículo anterior– al reconocer a un gánster, pro – paramilitar, republicano estadounidense y fascista, como presidente.

Ese señor, producto del marketing electoral, -no lo voy a adjetivar más- fue adiestrado eficazmente junto a su no menos nefasto vicepresidente, José Manuel Restrepo, -experto en malos negocios y perdedor irredento, insuperable- para posicionar el eslogan, ‘firmes por la patria’. Corto y directo, con un ademán de saludo militar, reprochado por los propios militares, que rechazaron que alguien que no prestó el servicio militar, instrumentalizara un ritual para ellos relevante, místico.

Así, estaba entre el ‘Patria es América’ y aquél ‘firmes por la patria’. Mientras el primero significa la idea de dimensión soberana continental, el segundo implicaba un grito de guerra que reivindicaba un odio sembrado por élites tanto viejas, rancias herederas de los criollos beneficiados por la independencia, como nuevas élites mafiosas, surgidas de la guerra y el narcotráfico del siglo XX.

Esa élite, de la que viene el nuevo posible presidente, -no se ha posesionado a la fecha- heredero de las mafias del papá, el corrupto -De La Espriella Juris-, bendecido por el mafioso y pro – paramilitar Uribe Vélez, con la entrega de la Notaría Tercera de Cartagena y, posteriormente, la Notaría 32 de Bogotá, donde legalizaba las propiedades que robaba el paramilitarismo a campesinos o propietarios no afines políticamente, y también.

La Patria de Bolívar, Martí, Miranda, Fidel, Violeta Parra, Gabriela Mistral, Allende, y de tantos grandes promotores de la unidad continental y las soberanías nacionales, tenían claridad de dónde se encontraba el enemigo: los Estados Unidos de América, que al día de la escritura de este artículo -cuatro de julio- cumple doscientos cincuenta años y al menos doscientos mortificando al mundo.

Nunca se les pasaría por la cabeza -a dichos patriotas- otra cosa que relaciones de respeto mutuo, sin injerencias externas, chantajes ni condicionamientos. El propio Congreso Anfictiónico propuesto por Bolívar, es una reacción activa y creativa ante unos Estados Unidos lanzando ‘destinos manifiestos’ decretados por fuero divino o una doctrina Monroe que ya se apropiaba de toda la unidad continental bajo el eslogan ‘América para los americanos’.

Mientras, el nefasto De La Espriella, que atrapó al segmento de país indudablemente conservador, tiene tres nacionalidades, -italiana, estadounidense y colombiana- y se jacta de ser republicano, de haber votado por Donald Trump y juró a la nación norteamericana, en los siguientes términos oficiales: (página oficial de migración EE.UU.)

“Por la presente declaro, bajo juramento, que renuncio absoluta y enteramente y abjuro de toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera, de quien o de los que hasta ahora he sido súbdito o ciudadano; que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales; que tendré verdadera fe y lealtad a la misma; que llevaré las armas en nombre de los Estados Unidos cuando lo exija la ley; que realizaré servicio no combatiente en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos cuando lo exija la ley; que realizaré trabajos de importancia nacional bajo dirección civil cuando así lo exija la ley; y que asumo esta obligación libremente, sin ninguna reserva mental ni propósito de evasión; así que ayúdame Dios.”

Los ‘firmes por la patria’ están del lado de aquel sueño desesperado y afanado en acabar sus desgracias con la dolarización; convertirse en ciudadanos o súbditos en el Estado #51, 52, 53, etc., de los Estados Unidos. Son personas carentes de una visión histórica, de una reflexión al menos básica de soberanía y que afincan -incluidos algunos progresistas de base popular- su sentido más nacional en un seleccionado de fútbol, que también se declaró con sus actitudes en mayoría ´firme por la patria’.

Mientras aquella Patria, en verdad mayúscula de Martí señalaba la liberación de los dogmas religiosos inspirada en lo más excelso del humanismo europeo, la Ilustración, y con prosa propia, la patria de estos ‘firmes’ busca posicionar en la dirección del Ministerio de Educación Nacional a la señora líder del partido político evangélico (Movimiento Independiente de Renovación Absoluta) MIRA, Vivian Morales Hoyos.

Su esposo, el exguerrillero del M-19, Carlos Alonso Lucio, es líder predicador de una secta religiosa, condenado por falsa denuncia y es parte del equipo de empalme del gobierno entrante. Interesante matrimonio entre dos dogmáticos desde sus orillas y uno converso, el guerrillero que ahora adoctrina bajo el ‘comando’ de Dios, porque también en la insurgencia fue un mando medio.

Esta señora, no menos apátrida que todos los nuevos miembros del gabinete entrante, se empeñará en ‘desideologizar’ la educación, sacando de las aulas universitarias a Karl Marx, para cambiarlo por Dios, como si éste no fuera otra forma ideológica. Si se ha dado tanto Marx, ¿cómo es posible que la ultraderecha, que también va a las aulas públicas no comprenda qué es el comunismo y que Petro NO es comunista? Por el contrario, al parecer falta dar más Marx, más Hegel, más Gramsci, más Mariátegui, más Julio Antonio Mella, más Mario Arrubla, más Nicolás Buenaventura etc.

Seguramente, la ‘piadosa’ Vivian, lanzará una ‘nueva’ enseñanza de la historia desde una historiografía, heroica, hagiográfica, positivista, nunca nacionalista, o con la ‘patria’ en Estados Unidos.

La Patria de Martí, en su obra Nuestra América, señalaba una ruta diferente:

¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes… con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen? […]

 Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. […]

La educación popular no quiere decir… que, antes de ocuparse de lo elegante, de lo poético, se deba ocupar de lo útil. […]

El tipo de firmeza que propuso el marketing de la ultraderecha, aboga por una no-patria, por una patria negativa, basada en el lenguaje orwelliano que señala mediante un nombre la negación del mismo. Persistió en la afirmación de una patria sin comunistas, socialistas, progresistas, sin izquierda, sin laicismo y como se vio, con un exguerrillero del M-19, como parte del staff del gobierno entrante.

Tal vez, en algún momento revelarán que hay que estar ‘firmes’ por la patria de Filipenses 3:20, del apóstol Pablo: “En cambio, nuestra patria está en el cielo, y de allí esperamos ardientemente a nuestro Salvador, el Señor Jesucristo“. Entonces todo tendrá el más descarado de los sentidos y quizás estoy dándoles ideas.

En síntesis, la posibilidad de participar aprendiendo y compartiendo lo aprendido en el Simposio Internacional ‘Patria es América’, reafirma la urgencia de seguir socializando a quien tenga oídos, la historia y las conceptualizaciones originales de asuntos tan álgidos como la ‘Patria’.

El nefasto posible presidente, me resisto a reconocerlo, que construyó una campaña con mentiras, sólo puede gobernar con mentiras y al lomo de la fuerza pública, de la sinrazón del poder. Volverán los tiempos más violentos, el odio sin clase, ni raza ni género, el odio a lo que vemos en el espejo, el odio a nosotros mismos.

La ‘patria milagro’, que divide al país entre quienes deben ser destripados por sus ideas y los que no; que amenaza la coexistencia pacífica, y considera a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, un invento para salvar guerrilleros y soslaya al acuerdo de paz mismo, no es una patria milagrosa, es una patria excepcionalista, fascista y dirigida por un agente extranjero.

Seguro historiadores e historiadoras, así como otras ciencias humanas, habilidades y acervos que se depositan también en el saber popular, seguiremos dando los combates por la historia misma, por una historiografía crítica, por una soberanía intelectual, económica, social, geográfica, gastronómica, musical, poética, literaria, deportiva, ancestral.

El arquitecto español Antoni Gaudí señaló, desde el ímpetu de su propia disciplina que, La originalidad consiste en volver al origen; así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones.

Volvamos pues sobre las formas simples y fuertes de Patria y soberanía. ¡Patria es América! Es una totalidad identitaria soberana. ‘Firmes por la patria’, es la firmeza por la patria de otros, la estadounidense, la de Monroe, la de Trump, que es en sí la patria más querida del ciudadano norteamericano Abelardo De La Espriella Otero.

De, «Patria es América» a «firmes por la patria». Un trecho monumental

Del grito bolivariano “Patria es América” al eslogan fascista “firmes por la patria”: Colombia eligió a un agente extranjero que odia la soberanía continental.

Únete a nosotros en Telegram , X y VK .

Escríbenos: info@strategic-culture.su

Dedicadas estas líneas a los y las colegas de Venezuela que siempre

 me acogen con hospitalidad, y hoy más que nunca a todo el pueblo

 bolivariano en su tragedia por los dos sismos.

Deseo que Venezuela triunfe sobre la naturaleza, el imperio y las conspiraciones.

Me encontraba en Caracas, Venezuela, desde el día 19 de junio y ya no asistiría al día de elecciones en Colombia, que se darían el día 21 de junio.

Invitado como ponente al Coloquio Internacional “Patria es América” Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá (1826-2026), a celebrarse del 19 al 22 de junio, concurrí a la cita con historiadores iberoamericanos de más de diez naciones que nos sumamos a conmemorar desde una reflexión historiográfica crítica -y no ausente la misma de la dimensión política- a dicho bicentenario.

Más de ciento cincuenta ponencias problematizando el pasado, presente y futuro de la integración o la solidaridad entre naciones, con catorce simposios particulares como complemento a las sesiones generales de cada día.

Éstos abordaron temas específicos dentro del ancho y largo que da toda la historiografía del siglo XIX en torno a las capacidades militares, marítimas, políticas y económicas, -reordenamiento de élites locales en torno a las nuevas realidades globales- sociológicas, -sociedad preparada para las independencias- así como todos los aspectos contextuales que se detonan en la coyuntura del Congreso Anfictiónico, allá en el año de 1826. Todas las sesiones gabadas en el link aquí, Centro de Estudios Simón Bolívar.

Dos colegas colombianos más hacían parte del evento. Me abrumaba -y quizá también a ellos- la cuenta regresiva entre mi arribo al congreso y la fecha de las elecciones en Colombia. Estaba cada día sumándome a las mesas casi al azar ante la diversidad de ofertas temáticas, en un evento dado en la ciudad de El Libertador, el controvertido y visionario padre de la génesis de cinco actuales naciones.

Un lugar donde como suelen ser los intersticios de la historia, los historiadores y la historiografía, se evocan personajes, versos, literatura, anécdotas y la fuerza de la unidad histórico cultural de nuestras naciones. Se dijo allí varias veces, que Patria es América, evocando lo dicho por Bolívar: “Para nosotros la patria es América”, en una proclama a la división del general Rafael Urdaneta, en noviembre de 1814.

Patria es Humanidad, se dijo también, como remembranza al ‘más universal de los cubanos’, José Martí Pérez, quien dice en la publicación en la revista Patria, de enero de 1895:

“Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer; y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas. Ni porque a estos pecados se dé a menudo el nombre de patria, ha de negarse el hombre a cumplir su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca”

De esta forma y bajo el cobijo de una fraternidad continental, llegaron las elecciones en Colombia, el resultado con sus locuras y en mi concepto desaciertos de parte del progresismo en cabeza de Iván Cepeda, –sobre lo que versó mi artículo anterior– al reconocer a un gánster, pro – paramilitar, republicano estadounidense y fascista, como presidente.

Ese señor, producto del marketing electoral, -no lo voy a adjetivar más- fue adiestrado eficazmente junto a su no menos nefasto vicepresidente, José Manuel Restrepo, -experto en malos negocios y perdedor irredento, insuperable- para posicionar el eslogan, ‘firmes por la patria’. Corto y directo, con un ademán de saludo militar, reprochado por los propios militares, que rechazaron que alguien que no prestó el servicio militar, instrumentalizara un ritual para ellos relevante, místico.

Así, estaba entre el ‘Patria es América’ y aquél ‘firmes por la patria’. Mientras el primero significa la idea de dimensión soberana continental, el segundo implicaba un grito de guerra que reivindicaba un odio sembrado por élites tanto viejas, rancias herederas de los criollos beneficiados por la independencia, como nuevas élites mafiosas, surgidas de la guerra y el narcotráfico del siglo XX.

Esa élite, de la que viene el nuevo posible presidente, -no se ha posesionado a la fecha- heredero de las mafias del papá, el corrupto -De La Espriella Juris-, bendecido por el mafioso y pro – paramilitar Uribe Vélez, con la entrega de la Notaría Tercera de Cartagena y, posteriormente, la Notaría 32 de Bogotá, donde legalizaba las propiedades que robaba el paramilitarismo a campesinos o propietarios no afines políticamente, y también.

La Patria de Bolívar, Martí, Miranda, Fidel, Violeta Parra, Gabriela Mistral, Allende, y de tantos grandes promotores de la unidad continental y las soberanías nacionales, tenían claridad de dónde se encontraba el enemigo: los Estados Unidos de América, que al día de la escritura de este artículo -cuatro de julio- cumple doscientos cincuenta años y al menos doscientos mortificando al mundo.

Nunca se les pasaría por la cabeza -a dichos patriotas- otra cosa que relaciones de respeto mutuo, sin injerencias externas, chantajes ni condicionamientos. El propio Congreso Anfictiónico propuesto por Bolívar, es una reacción activa y creativa ante unos Estados Unidos lanzando ‘destinos manifiestos’ decretados por fuero divino o una doctrina Monroe que ya se apropiaba de toda la unidad continental bajo el eslogan ‘América para los americanos’.

Mientras, el nefasto De La Espriella, que atrapó al segmento de país indudablemente conservador, tiene tres nacionalidades, -italiana, estadounidense y colombiana- y se jacta de ser republicano, de haber votado por Donald Trump y juró a la nación norteamericana, en los siguientes términos oficiales: (página oficial de migración EE.UU.)

“Por la presente declaro, bajo juramento, que renuncio absoluta y enteramente y abjuro de toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera, de quien o de los que hasta ahora he sido súbdito o ciudadano; que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales; que tendré verdadera fe y lealtad a la misma; que llevaré las armas en nombre de los Estados Unidos cuando lo exija la ley; que realizaré servicio no combatiente en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos cuando lo exija la ley; que realizaré trabajos de importancia nacional bajo dirección civil cuando así lo exija la ley; y que asumo esta obligación libremente, sin ninguna reserva mental ni propósito de evasión; así que ayúdame Dios.”

Los ‘firmes por la patria’ están del lado de aquel sueño desesperado y afanado en acabar sus desgracias con la dolarización; convertirse en ciudadanos o súbditos en el Estado #51, 52, 53, etc., de los Estados Unidos. Son personas carentes de una visión histórica, de una reflexión al menos básica de soberanía y que afincan -incluidos algunos progresistas de base popular- su sentido más nacional en un seleccionado de fútbol, que también se declaró con sus actitudes en mayoría ´firme por la patria’.

Mientras aquella Patria, en verdad mayúscula de Martí señalaba la liberación de los dogmas religiosos inspirada en lo más excelso del humanismo europeo, la Ilustración, y con prosa propia, la patria de estos ‘firmes’ busca posicionar en la dirección del Ministerio de Educación Nacional a la señora líder del partido político evangélico (Movimiento Independiente de Renovación Absoluta) MIRA, Vivian Morales Hoyos.

Su esposo, el exguerrillero del M-19, Carlos Alonso Lucio, es líder predicador de una secta religiosa, condenado por falsa denuncia y es parte del equipo de empalme del gobierno entrante. Interesante matrimonio entre dos dogmáticos desde sus orillas y uno converso, el guerrillero que ahora adoctrina bajo el ‘comando’ de Dios, porque también en la insurgencia fue un mando medio.

Esta señora, no menos apátrida que todos los nuevos miembros del gabinete entrante, se empeñará en ‘desideologizar’ la educación, sacando de las aulas universitarias a Karl Marx, para cambiarlo por Dios, como si éste no fuera otra forma ideológica. Si se ha dado tanto Marx, ¿cómo es posible que la ultraderecha, que también va a las aulas públicas no comprenda qué es el comunismo y que Petro NO es comunista? Por el contrario, al parecer falta dar más Marx, más Hegel, más Gramsci, más Mariátegui, más Julio Antonio Mella, más Mario Arrubla, más Nicolás Buenaventura etc.

Seguramente, la ‘piadosa’ Vivian, lanzará una ‘nueva’ enseñanza de la historia desde una historiografía, heroica, hagiográfica, positivista, nunca nacionalista, o con la ‘patria’ en Estados Unidos.

La Patria de Martí, en su obra Nuestra América, señalaba una ruta diferente:

¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes… con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen? […]

 Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. […]

La educación popular no quiere decir… que, antes de ocuparse de lo elegante, de lo poético, se deba ocupar de lo útil. […]

El tipo de firmeza que propuso el marketing de la ultraderecha, aboga por una no-patria, por una patria negativa, basada en el lenguaje orwelliano que señala mediante un nombre la negación del mismo. Persistió en la afirmación de una patria sin comunistas, socialistas, progresistas, sin izquierda, sin laicismo y como se vio, con un exguerrillero del M-19, como parte del staff del gobierno entrante.

Tal vez, en algún momento revelarán que hay que estar ‘firmes’ por la patria de Filipenses 3:20, del apóstol Pablo: “En cambio, nuestra patria está en el cielo, y de allí esperamos ardientemente a nuestro Salvador, el Señor Jesucristo“. Entonces todo tendrá el más descarado de los sentidos y quizás estoy dándoles ideas.

En síntesis, la posibilidad de participar aprendiendo y compartiendo lo aprendido en el Simposio Internacional ‘Patria es América’, reafirma la urgencia de seguir socializando a quien tenga oídos, la historia y las conceptualizaciones originales de asuntos tan álgidos como la ‘Patria’.

El nefasto posible presidente, me resisto a reconocerlo, que construyó una campaña con mentiras, sólo puede gobernar con mentiras y al lomo de la fuerza pública, de la sinrazón del poder. Volverán los tiempos más violentos, el odio sin clase, ni raza ni género, el odio a lo que vemos en el espejo, el odio a nosotros mismos.

La ‘patria milagro’, que divide al país entre quienes deben ser destripados por sus ideas y los que no; que amenaza la coexistencia pacífica, y considera a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, un invento para salvar guerrilleros y soslaya al acuerdo de paz mismo, no es una patria milagrosa, es una patria excepcionalista, fascista y dirigida por un agente extranjero.

Seguro historiadores e historiadoras, así como otras ciencias humanas, habilidades y acervos que se depositan también en el saber popular, seguiremos dando los combates por la historia misma, por una historiografía crítica, por una soberanía intelectual, económica, social, geográfica, gastronómica, musical, poética, literaria, deportiva, ancestral.

El arquitecto español Antoni Gaudí señaló, desde el ímpetu de su propia disciplina que, La originalidad consiste en volver al origen; así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones.

Volvamos pues sobre las formas simples y fuertes de Patria y soberanía. ¡Patria es América! Es una totalidad identitaria soberana. ‘Firmes por la patria’, es la firmeza por la patria de otros, la estadounidense, la de Monroe, la de Trump, que es en sí la patria más querida del ciudadano norteamericano Abelardo De La Espriella Otero.

Del grito bolivariano “Patria es América” al eslogan fascista “firmes por la patria”: Colombia eligió a un agente extranjero que odia la soberanía continental.

Únete a nosotros en Telegram , X y VK .

Escríbenos: info@strategic-culture.su

Dedicadas estas líneas a los y las colegas de Venezuela que siempre

 me acogen con hospitalidad, y hoy más que nunca a todo el pueblo

 bolivariano en su tragedia por los dos sismos.

Deseo que Venezuela triunfe sobre la naturaleza, el imperio y las conspiraciones.

Me encontraba en Caracas, Venezuela, desde el día 19 de junio y ya no asistiría al día de elecciones en Colombia, que se darían el día 21 de junio.

Invitado como ponente al Coloquio Internacional “Patria es América” Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá (1826-2026), a celebrarse del 19 al 22 de junio, concurrí a la cita con historiadores iberoamericanos de más de diez naciones que nos sumamos a conmemorar desde una reflexión historiográfica crítica -y no ausente la misma de la dimensión política- a dicho bicentenario.

Más de ciento cincuenta ponencias problematizando el pasado, presente y futuro de la integración o la solidaridad entre naciones, con catorce simposios particulares como complemento a las sesiones generales de cada día.

Éstos abordaron temas específicos dentro del ancho y largo que da toda la historiografía del siglo XIX en torno a las capacidades militares, marítimas, políticas y económicas, -reordenamiento de élites locales en torno a las nuevas realidades globales- sociológicas, -sociedad preparada para las independencias- así como todos los aspectos contextuales que se detonan en la coyuntura del Congreso Anfictiónico, allá en el año de 1826. Todas las sesiones gabadas en el link aquí, Centro de Estudios Simón Bolívar.

Dos colegas colombianos más hacían parte del evento. Me abrumaba -y quizá también a ellos- la cuenta regresiva entre mi arribo al congreso y la fecha de las elecciones en Colombia. Estaba cada día sumándome a las mesas casi al azar ante la diversidad de ofertas temáticas, en un evento dado en la ciudad de El Libertador, el controvertido y visionario padre de la génesis de cinco actuales naciones.

Un lugar donde como suelen ser los intersticios de la historia, los historiadores y la historiografía, se evocan personajes, versos, literatura, anécdotas y la fuerza de la unidad histórico cultural de nuestras naciones. Se dijo allí varias veces, que Patria es América, evocando lo dicho por Bolívar: “Para nosotros la patria es América”, en una proclama a la división del general Rafael Urdaneta, en noviembre de 1814.

Patria es Humanidad, se dijo también, como remembranza al ‘más universal de los cubanos’, José Martí Pérez, quien dice en la publicación en la revista Patria, de enero de 1895:

“Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer; y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas. Ni porque a estos pecados se dé a menudo el nombre de patria, ha de negarse el hombre a cumplir su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca”

De esta forma y bajo el cobijo de una fraternidad continental, llegaron las elecciones en Colombia, el resultado con sus locuras y en mi concepto desaciertos de parte del progresismo en cabeza de Iván Cepeda, –sobre lo que versó mi artículo anterior– al reconocer a un gánster, pro – paramilitar, republicano estadounidense y fascista, como presidente.

Ese señor, producto del marketing electoral, -no lo voy a adjetivar más- fue adiestrado eficazmente junto a su no menos nefasto vicepresidente, José Manuel Restrepo, -experto en malos negocios y perdedor irredento, insuperable- para posicionar el eslogan, ‘firmes por la patria’. Corto y directo, con un ademán de saludo militar, reprochado por los propios militares, que rechazaron que alguien que no prestó el servicio militar, instrumentalizara un ritual para ellos relevante, místico.

Así, estaba entre el ‘Patria es América’ y aquél ‘firmes por la patria’. Mientras el primero significa la idea de dimensión soberana continental, el segundo implicaba un grito de guerra que reivindicaba un odio sembrado por élites tanto viejas, rancias herederas de los criollos beneficiados por la independencia, como nuevas élites mafiosas, surgidas de la guerra y el narcotráfico del siglo XX.

Esa élite, de la que viene el nuevo posible presidente, -no se ha posesionado a la fecha- heredero de las mafias del papá, el corrupto -De La Espriella Juris-, bendecido por el mafioso y pro – paramilitar Uribe Vélez, con la entrega de la Notaría Tercera de Cartagena y, posteriormente, la Notaría 32 de Bogotá, donde legalizaba las propiedades que robaba el paramilitarismo a campesinos o propietarios no afines políticamente, y también.

La Patria de Bolívar, Martí, Miranda, Fidel, Violeta Parra, Gabriela Mistral, Allende, y de tantos grandes promotores de la unidad continental y las soberanías nacionales, tenían claridad de dónde se encontraba el enemigo: los Estados Unidos de América, que al día de la escritura de este artículo -cuatro de julio- cumple doscientos cincuenta años y al menos doscientos mortificando al mundo.

Nunca se les pasaría por la cabeza -a dichos patriotas- otra cosa que relaciones de respeto mutuo, sin injerencias externas, chantajes ni condicionamientos. El propio Congreso Anfictiónico propuesto por Bolívar, es una reacción activa y creativa ante unos Estados Unidos lanzando ‘destinos manifiestos’ decretados por fuero divino o una doctrina Monroe que ya se apropiaba de toda la unidad continental bajo el eslogan ‘América para los americanos’.

Mientras, el nefasto De La Espriella, que atrapó al segmento de país indudablemente conservador, tiene tres nacionalidades, -italiana, estadounidense y colombiana- y se jacta de ser republicano, de haber votado por Donald Trump y juró a la nación norteamericana, en los siguientes términos oficiales: (página oficial de migración EE.UU.)

“Por la presente declaro, bajo juramento, que renuncio absoluta y enteramente y abjuro de toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera, de quien o de los que hasta ahora he sido súbdito o ciudadano; que apoyaré y defenderé la Constitución y las leyes de los Estados Unidos de América contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales; que tendré verdadera fe y lealtad a la misma; que llevaré las armas en nombre de los Estados Unidos cuando lo exija la ley; que realizaré servicio no combatiente en las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos cuando lo exija la ley; que realizaré trabajos de importancia nacional bajo dirección civil cuando así lo exija la ley; y que asumo esta obligación libremente, sin ninguna reserva mental ni propósito de evasión; así que ayúdame Dios.”

Los ‘firmes por la patria’ están del lado de aquel sueño desesperado y afanado en acabar sus desgracias con la dolarización; convertirse en ciudadanos o súbditos en el Estado #51, 52, 53, etc., de los Estados Unidos. Son personas carentes de una visión histórica, de una reflexión al menos básica de soberanía y que afincan -incluidos algunos progresistas de base popular- su sentido más nacional en un seleccionado de fútbol, que también se declaró con sus actitudes en mayoría ´firme por la patria’.

Mientras aquella Patria, en verdad mayúscula de Martí señalaba la liberación de los dogmas religiosos inspirada en lo más excelso del humanismo europeo, la Ilustración, y con prosa propia, la patria de estos ‘firmes’ busca posicionar en la dirección del Ministerio de Educación Nacional a la señora líder del partido político evangélico (Movimiento Independiente de Renovación Absoluta) MIRA, Vivian Morales Hoyos.

Su esposo, el exguerrillero del M-19, Carlos Alonso Lucio, es líder predicador de una secta religiosa, condenado por falsa denuncia y es parte del equipo de empalme del gobierno entrante. Interesante matrimonio entre dos dogmáticos desde sus orillas y uno converso, el guerrillero que ahora adoctrina bajo el ‘comando’ de Dios, porque también en la insurgencia fue un mando medio.

Esta señora, no menos apátrida que todos los nuevos miembros del gabinete entrante, se empeñará en ‘desideologizar’ la educación, sacando de las aulas universitarias a Karl Marx, para cambiarlo por Dios, como si éste no fuera otra forma ideológica. Si se ha dado tanto Marx, ¿cómo es posible que la ultraderecha, que también va a las aulas públicas no comprenda qué es el comunismo y que Petro NO es comunista? Por el contrario, al parecer falta dar más Marx, más Hegel, más Gramsci, más Mariátegui, más Julio Antonio Mella, más Mario Arrubla, más Nicolás Buenaventura etc.

Seguramente, la ‘piadosa’ Vivian, lanzará una ‘nueva’ enseñanza de la historia desde una historiografía, heroica, hagiográfica, positivista, nunca nacionalista, o con la ‘patria’ en Estados Unidos.

La Patria de Martí, en su obra Nuestra América, señalaba una ruta diferente:

¿Cómo han de salir de las universidades los gobernantes… con antiparras yanquis o francesas, y aspiran a dirigir un pueblo que no conocen? […]

 Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas. […]

La educación popular no quiere decir… que, antes de ocuparse de lo elegante, de lo poético, se deba ocupar de lo útil. […]

El tipo de firmeza que propuso el marketing de la ultraderecha, aboga por una no-patria, por una patria negativa, basada en el lenguaje orwelliano que señala mediante un nombre la negación del mismo. Persistió en la afirmación de una patria sin comunistas, socialistas, progresistas, sin izquierda, sin laicismo y como se vio, con un exguerrillero del M-19, como parte del staff del gobierno entrante.

Tal vez, en algún momento revelarán que hay que estar ‘firmes’ por la patria de Filipenses 3:20, del apóstol Pablo: “En cambio, nuestra patria está en el cielo, y de allí esperamos ardientemente a nuestro Salvador, el Señor Jesucristo“. Entonces todo tendrá el más descarado de los sentidos y quizás estoy dándoles ideas.

En síntesis, la posibilidad de participar aprendiendo y compartiendo lo aprendido en el Simposio Internacional ‘Patria es América’, reafirma la urgencia de seguir socializando a quien tenga oídos, la historia y las conceptualizaciones originales de asuntos tan álgidos como la ‘Patria’.

El nefasto posible presidente, me resisto a reconocerlo, que construyó una campaña con mentiras, sólo puede gobernar con mentiras y al lomo de la fuerza pública, de la sinrazón del poder. Volverán los tiempos más violentos, el odio sin clase, ni raza ni género, el odio a lo que vemos en el espejo, el odio a nosotros mismos.

La ‘patria milagro’, que divide al país entre quienes deben ser destripados por sus ideas y los que no; que amenaza la coexistencia pacífica, y considera a la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, un invento para salvar guerrilleros y soslaya al acuerdo de paz mismo, no es una patria milagrosa, es una patria excepcionalista, fascista y dirigida por un agente extranjero.

Seguro historiadores e historiadoras, así como otras ciencias humanas, habilidades y acervos que se depositan también en el saber popular, seguiremos dando los combates por la historia misma, por una historiografía crítica, por una soberanía intelectual, económica, social, geográfica, gastronómica, musical, poética, literaria, deportiva, ancestral.

El arquitecto español Antoni Gaudí señaló, desde el ímpetu de su propia disciplina que, La originalidad consiste en volver al origen; así pues, original es aquello que vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones.

Volvamos pues sobre las formas simples y fuertes de Patria y soberanía. ¡Patria es América! Es una totalidad identitaria soberana. ‘Firmes por la patria’, es la firmeza por la patria de otros, la estadounidense, la de Monroe, la de Trump, que es en sí la patria más querida del ciudadano norteamericano Abelardo De La Espriella Otero.

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