La clase dirigente de Pakistán actúa en varias direcciones geopolíticas para aumentar la posición de su sistema en la pirámide global, superando, en la carrera, a estados como los Emiratos Árabes Unidos, sin cambiar radicalmente su ADN ideológico o religioso.
Únete a nosotros en Telegram
, Twitter
y VK
.
Escríbenos: info@strategic-culture.su
Como una novedad de la época, es el consenso al que arribaron la casi totalidad de sus facciones en cuanto a los propósitos estratégicos inmediatos frente a los entornos complejos que presenta, en la actualidad, el panorama mundial.
Por lo visto, este consenso -aunque no es total- que se da entre los componentes intestinos del poder pakistaní, impulsa los movimientos estatales (políticos y militares), en la arena internacional, y tendrían los siguientes objetivos:
- Establecer a Pakistán como un estado que quiere evitar la gran explosión militar regional.
- Gestionar como mediador autorizado, en la superficie, porque es el primer estado islámico con armamento nuclear (en cuyo diseño participó Arabia Saudí con financiamiento encubierto).
- Mediante la gestión de dicho papel, Pakistán se coloca en la primera escena mundial y en un punto de interconexión con potencias mundiales y regionales. Esto le repercutirá positivamente en cuanto a ganancias económicas y geopolíticas (aunque sean mínimas).
- Consolidar la confianza que tiene Islamabad en Irán, China, Rusia y el Washington de Trump.
- Con este rol, y si logra resultados positivos, Pakistán se reposiciona como país insoslayable del futuro geopolítico de Asia Occidental.
- Aumentar la cooperación militar y de seguridad con Riad, ya explicitando una sociedad que data de la década de 1970 para desempeñar como un proveedor confiable en la nueva arquitectura de seguridad regional que, en estos momentos, se está elaborando.
- Mantener, dentro de lo posible, una cierta estabilidad interna porque, por ejemplo, áreas importantes de Pakistán está conectada conceptual, histórica y religiosamente a los chiitas iraníes y, ante una eventualidad de guerra de Islamabad contra Teherán, estas regiones se sumarán al bando iraní.
- Incrementar una cierta autonomía financiera frente a los organismos bancario-financieros occidentales y emiratíes.
Cabe indicar que la variable del ejército es la decisiva para cualquier entendimiento externo que pueda suscribir el gobierno de Islamabad y para conducirse en un sentido preciso en el ámbito exterior. Y este poder militar continúa siendo fiable para el ascendente hegemón iraní.
Es pertinente resaltar que, dentro de la misma población de Pakistán y en los mismos encuadres políticos de su atmósfera, hay grupos patriotas que tienen una postura crítica sobre la posición sobre las facciones políticas y económicas que gestionan el estado pakistaní y estos mismos agrupamientos son multipolaristas al cien por ciento.

