Editorial
May 21, 2024
© Photo: Public domain

Hace diez años una brutal y bestial masacre fue perpetrada en Odesa por seguidores del régimen de Kiev apoyado por la OTAN.

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Diez años atrás, una brutal y bestial masacre fue perpetrada en Odesa por seguidores del régimen de Kiev apoyado por la OTAN.

Por lo menos 42 mujeres y hombres fueron asesinados el 2 de Mayo de 2014 cuando la Casa de los Sindicatos, ubicada en la histórica ciudad portuaria fue incendiada por una turba fascista.

El año pasado para conmemorar el noveno aniversario de la masacre, nuestro editorial semanal publicó un análisis en torno al silencio Occidental. Señalamos que:

A pesar que 42 personas fueron asesinadas en la masacre perpetrada en la Casa de los Sindicatos. Ni un solo atacante fue jamás enjuiciado. El régimen de Kiev se negó a llevar a cabo ninguna investigación adecuada.

No obstante, el horror de ese día resultó ser un punto de inflexión para muchos rusos ucranianos. Punto que reveló el carácter perverso del régimen que había tomado el poder en el país y su vil hostilidad fascista en contra de Rusia.

Ese es el régimen que Washington y sus socios de la OTAN llevaron al poder. Desde el año 2014 ha sido armado y construido para constituirse en una maquinaria de guerra para agredir a Rusia y destruir toda conexión cultural con Rusia.

La masacre en Odesa debe ser recordada por respeto a las víctimas de ese día. Pero también debe ser recordada porque eso contribuye a explicar el trasfondo del actual conflicto devenido por encargo de la OTAN conducida por Estados Unidos.

Por esa razón los medios de prensa y sus gobiernos, decidieron minuciosamente ignorar la masacre de Odesa. Su vergonzoso silencio es necesario para poder ocultar la criminal complicidad de Occidente en la mortal agitación de Ucrania.

Diez años más tarde, los medios de prensa occidentales ni siquiera mencionan esa atrocidad. En años anteriores los medios de prensa occidentales trataron de distorsionar el hecho alegando que se trataba de un confuso incidente y que el trágico resultado se debió al choque entre facciones rivales desconocidas. Hubo incluso deplorables intentos de parte de algunos medios de prensa occidentales de hacer creer que se trataba de una “desinformación rusa”.

El encubrimiento ha dado lugar para un silencio total como si el horroroso evento hubiese sido consignado a un Orwelliano “hueco de la memoria”.

Rusia continúa solicitando una investigación internacional independiente para llevar a los perpetradores a la justicia. El régimen de Kiev insiste en rechazar cualquier investigación seria por la sencilla razón que una prolija pesquisa probablemente demostraría que la masacre fue llevada a cabo por la dirección del régimen de Kiev coludida con agencias occidentales de inteligencia.

Lo que sucedió en Odesa el 2 de Mayo de 2014 no fue un evento al azar de violencia caótica que se salió de control. Eso es lo que los órganos occidentales de prensa inicialmente informaron.

No es así, ahora pareciera que la masacre fue un acto deliberado bien planificado de asesinato masivo con el propósito de aterrar a la oposición ucraniana y adaptarse el régimen de la OTAN. Se trató de un acto de terrorismo de estado.

Todas las víctimas que eran de Odesa habían participado en una protesta pacífica fuera del notable edificio en el centro de la ciudad. El edificio estaba cerrado debido al feriado del Primero de Mayo al igual que en otras regiones del sur y del este de Ucrania, en ese tiempo, había muchas protestas contra el golpe de estado en Kiev patrocinado por la OTAN que se había consumado solo algunas semanas antes, en el mes de Febrero de ese año.

Muchos ucranianos no estaban felices – en verdad estaban paralizados – que el denominado golpe Euro-Maidan en Kiev había llevado al poder a ultra nacionalistas y fascistas que glorificaban a paramilitares y figuras neo nazis. Ciudades como Odesa sufrieron terriblemente durante la ocupación nazi durante la Gran Guerra Patria (II GM). Ahora ellos presenciaban un régimen que disfruta aquellos recuerdos y que quería borrar todos los contactos culturales rusos.

Durante aquellos meses cruciales del año 2014 el plan de la CIA de convertir Ucrania en un reducto anti Rusia no era una ineludible conclusión debido a la formidable oposición al nuevo régimen en ciudades como Odesa, Jerson y Jarcov –y como por supuesto también en la Península de Crimea y en el Donbass.

El ex legislador de Odesa, Vasily Polishchuk, que presenció la violencia declaró que personeros importantes del régimen de Kiev estuvieron presentes en Odesa los días anteriores al 2 de Mayo. Uno de ellos fue Aridriy Parubyi quien había sido nombrado jefe de la seguridad nacional. Parubyi también está implicado en los tiroteos de precisión en Kiev el día 20 de Febrero – una provocación de bandera falsa que mató a docenas de manifestantes y funcionarios policiales – lo cual precipitó el golpe de estado contra el elegido presidente pro ruso, Viktor Yanukovich.

Dos semanas antes de la masacre de Odesa el entonces director de la CIA John Brennan, estuvo en Kiev en una visita no anunciada. Incluso algunos legisladores norteamericanos se quejaron que no daba un buen aspecto de Estados Unidos ser visto colaborando con el régimen de Kiev. Brennan no solo estaba dando la luz verde a la “operación anti terrorista” (guerra civil) que el régimen de Kiev estaba a punto de lanzar contra el Donbass. Pareciera plausible que Estados Unidos estaba también ayudando a formular una política terrorista de tierra arrasada para aplastar cualquier disensión a través de Ucrania.

La masiva matanza en Odesa el día 2 de Mayo fue una selectiva demostración de terror.

Testigos presenciales narraron como miles de paramilitares del régimen de Kiev que habían sido instrumentos del golpe de estado en la capital semanas antes, fueron trasladados en autobuses hacia Odesa e instalados en campamentos. Andriy Parubiy fue visto inspeccionando sus filas y supervisando el suministro de corazas personales.

Cuando los manifestantes anti Maidan fueron atacados el día 2 de Mayo fueron conducidos como rebaño por patanes blandiendo garrotes hacia la Casa de los Sindicatos. Luego, el edificio fue atacado con bombas incendiarias.

La gente que logró saltar del edificio en llamas murieron apaleados por la turba neonazi que gritaba “Muerte a Todos los Rusos”.

El incumplimiento de su deber de parte de la policía de proteger a los pacíficos manifestantes y la subsiguiente supresión de cualquier investigación criminal es prueba que las fuerzas de seguridad eran cómplices. Eso no habría sido posible que pasara sin órdenes superiores muy posiblemente emitidas por aquellos en Kiev.

Todo esto es un trasfondo elemental para comprender el actual conflicto en Ucrania y porque Rusia decidió intervenir el 24 de Febrero del 2022. Moscú sostiene que se trata de una guerra por encargo orquestada por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN como una confrontación geoestratégica para subyugar a Rusia. Los regímenes occidentales y sus medios propagandísticos amañan que Ucrania es una democracia que está siendo agredida por Rusia.

Comprender como el régimen de Kiev fue instalado con la asesoría de Estados Unidos y de la OTAN y como este rápidamente empleó la violencia fascista para convertir a Ucrania en un estado terrorista, corrobora el análisis del actual conflicto caracterizándolo como una guerra por encargo patrocinada por el imperialismo Occidental.

La “democracia” idolatrada por Occidente ha reprimido a todos los partidos de oposición como también a los medios de prensa.

Estados Unidos y sus cómplices de la OTAN no quieren que el público occidental comprenda la verdad acerca de sus criminales maquinaciones en Ucrania. Estas potencias desean que el derramamiento de sangre continúe hasta el último ucraniano, debido a que el fraude de la guerra es malditamente lucrativo.

Por esta razón, las potencias occidentales deben ocultar los episodios como la masacre de Odesa en el hueco bien tapado de la memoria. Resulta imperativo mantener la ficción de que una democracia está siendo atacada, de otro modo, la colusión de Occidente con el régimen neonazi revelaría el intrínseco fascismo de las potencias occidentales.

Diferentes eventos y desarrollos alrededor del mundo – las brutales represiones policiales contra pacíficas protestas en Estados Unidos y Europa, la facilitación del genocidio de parte del fascista régimen israelí, la agresión no provocada hacia China y la nefaria participación en Ucrania – todo eso apunta hacia los estados occidentales degenerándose en un completo fascismo.

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

Odesa hace diez años. El silencio de medios occidentales encubre a la OTAN

Hace diez años una brutal y bestial masacre fue perpetrada en Odesa por seguidores del régimen de Kiev apoyado por la OTAN.

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Diez años atrás, una brutal y bestial masacre fue perpetrada en Odesa por seguidores del régimen de Kiev apoyado por la OTAN.

Por lo menos 42 mujeres y hombres fueron asesinados el 2 de Mayo de 2014 cuando la Casa de los Sindicatos, ubicada en la histórica ciudad portuaria fue incendiada por una turba fascista.

El año pasado para conmemorar el noveno aniversario de la masacre, nuestro editorial semanal publicó un análisis en torno al silencio Occidental. Señalamos que:

A pesar que 42 personas fueron asesinadas en la masacre perpetrada en la Casa de los Sindicatos. Ni un solo atacante fue jamás enjuiciado. El régimen de Kiev se negó a llevar a cabo ninguna investigación adecuada.

No obstante, el horror de ese día resultó ser un punto de inflexión para muchos rusos ucranianos. Punto que reveló el carácter perverso del régimen que había tomado el poder en el país y su vil hostilidad fascista en contra de Rusia.

Ese es el régimen que Washington y sus socios de la OTAN llevaron al poder. Desde el año 2014 ha sido armado y construido para constituirse en una maquinaria de guerra para agredir a Rusia y destruir toda conexión cultural con Rusia.

La masacre en Odesa debe ser recordada por respeto a las víctimas de ese día. Pero también debe ser recordada porque eso contribuye a explicar el trasfondo del actual conflicto devenido por encargo de la OTAN conducida por Estados Unidos.

Por esa razón los medios de prensa y sus gobiernos, decidieron minuciosamente ignorar la masacre de Odesa. Su vergonzoso silencio es necesario para poder ocultar la criminal complicidad de Occidente en la mortal agitación de Ucrania.

Diez años más tarde, los medios de prensa occidentales ni siquiera mencionan esa atrocidad. En años anteriores los medios de prensa occidentales trataron de distorsionar el hecho alegando que se trataba de un confuso incidente y que el trágico resultado se debió al choque entre facciones rivales desconocidas. Hubo incluso deplorables intentos de parte de algunos medios de prensa occidentales de hacer creer que se trataba de una “desinformación rusa”.

El encubrimiento ha dado lugar para un silencio total como si el horroroso evento hubiese sido consignado a un Orwelliano “hueco de la memoria”.

Rusia continúa solicitando una investigación internacional independiente para llevar a los perpetradores a la justicia. El régimen de Kiev insiste en rechazar cualquier investigación seria por la sencilla razón que una prolija pesquisa probablemente demostraría que la masacre fue llevada a cabo por la dirección del régimen de Kiev coludida con agencias occidentales de inteligencia.

Lo que sucedió en Odesa el 2 de Mayo de 2014 no fue un evento al azar de violencia caótica que se salió de control. Eso es lo que los órganos occidentales de prensa inicialmente informaron.

No es así, ahora pareciera que la masacre fue un acto deliberado bien planificado de asesinato masivo con el propósito de aterrar a la oposición ucraniana y adaptarse el régimen de la OTAN. Se trató de un acto de terrorismo de estado.

Todas las víctimas que eran de Odesa habían participado en una protesta pacífica fuera del notable edificio en el centro de la ciudad. El edificio estaba cerrado debido al feriado del Primero de Mayo al igual que en otras regiones del sur y del este de Ucrania, en ese tiempo, había muchas protestas contra el golpe de estado en Kiev patrocinado por la OTAN que se había consumado solo algunas semanas antes, en el mes de Febrero de ese año.

Muchos ucranianos no estaban felices – en verdad estaban paralizados – que el denominado golpe Euro-Maidan en Kiev había llevado al poder a ultra nacionalistas y fascistas que glorificaban a paramilitares y figuras neo nazis. Ciudades como Odesa sufrieron terriblemente durante la ocupación nazi durante la Gran Guerra Patria (II GM). Ahora ellos presenciaban un régimen que disfruta aquellos recuerdos y que quería borrar todos los contactos culturales rusos.

Durante aquellos meses cruciales del año 2014 el plan de la CIA de convertir Ucrania en un reducto anti Rusia no era una ineludible conclusión debido a la formidable oposición al nuevo régimen en ciudades como Odesa, Jerson y Jarcov –y como por supuesto también en la Península de Crimea y en el Donbass.

El ex legislador de Odesa, Vasily Polishchuk, que presenció la violencia declaró que personeros importantes del régimen de Kiev estuvieron presentes en Odesa los días anteriores al 2 de Mayo. Uno de ellos fue Aridriy Parubyi quien había sido nombrado jefe de la seguridad nacional. Parubyi también está implicado en los tiroteos de precisión en Kiev el día 20 de Febrero – una provocación de bandera falsa que mató a docenas de manifestantes y funcionarios policiales – lo cual precipitó el golpe de estado contra el elegido presidente pro ruso, Viktor Yanukovich.

Dos semanas antes de la masacre de Odesa el entonces director de la CIA John Brennan, estuvo en Kiev en una visita no anunciada. Incluso algunos legisladores norteamericanos se quejaron que no daba un buen aspecto de Estados Unidos ser visto colaborando con el régimen de Kiev. Brennan no solo estaba dando la luz verde a la “operación anti terrorista” (guerra civil) que el régimen de Kiev estaba a punto de lanzar contra el Donbass. Pareciera plausible que Estados Unidos estaba también ayudando a formular una política terrorista de tierra arrasada para aplastar cualquier disensión a través de Ucrania.

La masiva matanza en Odesa el día 2 de Mayo fue una selectiva demostración de terror.

Testigos presenciales narraron como miles de paramilitares del régimen de Kiev que habían sido instrumentos del golpe de estado en la capital semanas antes, fueron trasladados en autobuses hacia Odesa e instalados en campamentos. Andriy Parubiy fue visto inspeccionando sus filas y supervisando el suministro de corazas personales.

Cuando los manifestantes anti Maidan fueron atacados el día 2 de Mayo fueron conducidos como rebaño por patanes blandiendo garrotes hacia la Casa de los Sindicatos. Luego, el edificio fue atacado con bombas incendiarias.

La gente que logró saltar del edificio en llamas murieron apaleados por la turba neonazi que gritaba “Muerte a Todos los Rusos”.

El incumplimiento de su deber de parte de la policía de proteger a los pacíficos manifestantes y la subsiguiente supresión de cualquier investigación criminal es prueba que las fuerzas de seguridad eran cómplices. Eso no habría sido posible que pasara sin órdenes superiores muy posiblemente emitidas por aquellos en Kiev.

Todo esto es un trasfondo elemental para comprender el actual conflicto en Ucrania y porque Rusia decidió intervenir el 24 de Febrero del 2022. Moscú sostiene que se trata de una guerra por encargo orquestada por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN como una confrontación geoestratégica para subyugar a Rusia. Los regímenes occidentales y sus medios propagandísticos amañan que Ucrania es una democracia que está siendo agredida por Rusia.

Comprender como el régimen de Kiev fue instalado con la asesoría de Estados Unidos y de la OTAN y como este rápidamente empleó la violencia fascista para convertir a Ucrania en un estado terrorista, corrobora el análisis del actual conflicto caracterizándolo como una guerra por encargo patrocinada por el imperialismo Occidental.

La “democracia” idolatrada por Occidente ha reprimido a todos los partidos de oposición como también a los medios de prensa.

Estados Unidos y sus cómplices de la OTAN no quieren que el público occidental comprenda la verdad acerca de sus criminales maquinaciones en Ucrania. Estas potencias desean que el derramamiento de sangre continúe hasta el último ucraniano, debido a que el fraude de la guerra es malditamente lucrativo.

Por esta razón, las potencias occidentales deben ocultar los episodios como la masacre de Odesa en el hueco bien tapado de la memoria. Resulta imperativo mantener la ficción de que una democracia está siendo atacada, de otro modo, la colusión de Occidente con el régimen neonazi revelaría el intrínseco fascismo de las potencias occidentales.

Diferentes eventos y desarrollos alrededor del mundo – las brutales represiones policiales contra pacíficas protestas en Estados Unidos y Europa, la facilitación del genocidio de parte del fascista régimen israelí, la agresión no provocada hacia China y la nefaria participación en Ucrania – todo eso apunta hacia los estados occidentales degenerándose en un completo fascismo.

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

Hace diez años una brutal y bestial masacre fue perpetrada en Odesa por seguidores del régimen de Kiev apoyado por la OTAN.

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Diez años atrás, una brutal y bestial masacre fue perpetrada en Odesa por seguidores del régimen de Kiev apoyado por la OTAN.

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El año pasado para conmemorar el noveno aniversario de la masacre, nuestro editorial semanal publicó un análisis en torno al silencio Occidental. Señalamos que:

A pesar que 42 personas fueron asesinadas en la masacre perpetrada en la Casa de los Sindicatos. Ni un solo atacante fue jamás enjuiciado. El régimen de Kiev se negó a llevar a cabo ninguna investigación adecuada.

No obstante, el horror de ese día resultó ser un punto de inflexión para muchos rusos ucranianos. Punto que reveló el carácter perverso del régimen que había tomado el poder en el país y su vil hostilidad fascista en contra de Rusia.

Ese es el régimen que Washington y sus socios de la OTAN llevaron al poder. Desde el año 2014 ha sido armado y construido para constituirse en una maquinaria de guerra para agredir a Rusia y destruir toda conexión cultural con Rusia.

La masacre en Odesa debe ser recordada por respeto a las víctimas de ese día. Pero también debe ser recordada porque eso contribuye a explicar el trasfondo del actual conflicto devenido por encargo de la OTAN conducida por Estados Unidos.

Por esa razón los medios de prensa y sus gobiernos, decidieron minuciosamente ignorar la masacre de Odesa. Su vergonzoso silencio es necesario para poder ocultar la criminal complicidad de Occidente en la mortal agitación de Ucrania.

Diez años más tarde, los medios de prensa occidentales ni siquiera mencionan esa atrocidad. En años anteriores los medios de prensa occidentales trataron de distorsionar el hecho alegando que se trataba de un confuso incidente y que el trágico resultado se debió al choque entre facciones rivales desconocidas. Hubo incluso deplorables intentos de parte de algunos medios de prensa occidentales de hacer creer que se trataba de una “desinformación rusa”.

El encubrimiento ha dado lugar para un silencio total como si el horroroso evento hubiese sido consignado a un Orwelliano “hueco de la memoria”.

Rusia continúa solicitando una investigación internacional independiente para llevar a los perpetradores a la justicia. El régimen de Kiev insiste en rechazar cualquier investigación seria por la sencilla razón que una prolija pesquisa probablemente demostraría que la masacre fue llevada a cabo por la dirección del régimen de Kiev coludida con agencias occidentales de inteligencia.

Lo que sucedió en Odesa el 2 de Mayo de 2014 no fue un evento al azar de violencia caótica que se salió de control. Eso es lo que los órganos occidentales de prensa inicialmente informaron.

No es así, ahora pareciera que la masacre fue un acto deliberado bien planificado de asesinato masivo con el propósito de aterrar a la oposición ucraniana y adaptarse el régimen de la OTAN. Se trató de un acto de terrorismo de estado.

Todas las víctimas que eran de Odesa habían participado en una protesta pacífica fuera del notable edificio en el centro de la ciudad. El edificio estaba cerrado debido al feriado del Primero de Mayo al igual que en otras regiones del sur y del este de Ucrania, en ese tiempo, había muchas protestas contra el golpe de estado en Kiev patrocinado por la OTAN que se había consumado solo algunas semanas antes, en el mes de Febrero de ese año.

Muchos ucranianos no estaban felices – en verdad estaban paralizados – que el denominado golpe Euro-Maidan en Kiev había llevado al poder a ultra nacionalistas y fascistas que glorificaban a paramilitares y figuras neo nazis. Ciudades como Odesa sufrieron terriblemente durante la ocupación nazi durante la Gran Guerra Patria (II GM). Ahora ellos presenciaban un régimen que disfruta aquellos recuerdos y que quería borrar todos los contactos culturales rusos.

Durante aquellos meses cruciales del año 2014 el plan de la CIA de convertir Ucrania en un reducto anti Rusia no era una ineludible conclusión debido a la formidable oposición al nuevo régimen en ciudades como Odesa, Jerson y Jarcov –y como por supuesto también en la Península de Crimea y en el Donbass.

El ex legislador de Odesa, Vasily Polishchuk, que presenció la violencia declaró que personeros importantes del régimen de Kiev estuvieron presentes en Odesa los días anteriores al 2 de Mayo. Uno de ellos fue Aridriy Parubyi quien había sido nombrado jefe de la seguridad nacional. Parubyi también está implicado en los tiroteos de precisión en Kiev el día 20 de Febrero – una provocación de bandera falsa que mató a docenas de manifestantes y funcionarios policiales – lo cual precipitó el golpe de estado contra el elegido presidente pro ruso, Viktor Yanukovich.

Dos semanas antes de la masacre de Odesa el entonces director de la CIA John Brennan, estuvo en Kiev en una visita no anunciada. Incluso algunos legisladores norteamericanos se quejaron que no daba un buen aspecto de Estados Unidos ser visto colaborando con el régimen de Kiev. Brennan no solo estaba dando la luz verde a la “operación anti terrorista” (guerra civil) que el régimen de Kiev estaba a punto de lanzar contra el Donbass. Pareciera plausible que Estados Unidos estaba también ayudando a formular una política terrorista de tierra arrasada para aplastar cualquier disensión a través de Ucrania.

La masiva matanza en Odesa el día 2 de Mayo fue una selectiva demostración de terror.

Testigos presenciales narraron como miles de paramilitares del régimen de Kiev que habían sido instrumentos del golpe de estado en la capital semanas antes, fueron trasladados en autobuses hacia Odesa e instalados en campamentos. Andriy Parubiy fue visto inspeccionando sus filas y supervisando el suministro de corazas personales.

Cuando los manifestantes anti Maidan fueron atacados el día 2 de Mayo fueron conducidos como rebaño por patanes blandiendo garrotes hacia la Casa de los Sindicatos. Luego, el edificio fue atacado con bombas incendiarias.

La gente que logró saltar del edificio en llamas murieron apaleados por la turba neonazi que gritaba “Muerte a Todos los Rusos”.

El incumplimiento de su deber de parte de la policía de proteger a los pacíficos manifestantes y la subsiguiente supresión de cualquier investigación criminal es prueba que las fuerzas de seguridad eran cómplices. Eso no habría sido posible que pasara sin órdenes superiores muy posiblemente emitidas por aquellos en Kiev.

Todo esto es un trasfondo elemental para comprender el actual conflicto en Ucrania y porque Rusia decidió intervenir el 24 de Febrero del 2022. Moscú sostiene que se trata de una guerra por encargo orquestada por Estados Unidos y sus aliados de la OTAN como una confrontación geoestratégica para subyugar a Rusia. Los regímenes occidentales y sus medios propagandísticos amañan que Ucrania es una democracia que está siendo agredida por Rusia.

Comprender como el régimen de Kiev fue instalado con la asesoría de Estados Unidos y de la OTAN y como este rápidamente empleó la violencia fascista para convertir a Ucrania en un estado terrorista, corrobora el análisis del actual conflicto caracterizándolo como una guerra por encargo patrocinada por el imperialismo Occidental.

La “democracia” idolatrada por Occidente ha reprimido a todos los partidos de oposición como también a los medios de prensa.

Estados Unidos y sus cómplices de la OTAN no quieren que el público occidental comprenda la verdad acerca de sus criminales maquinaciones en Ucrania. Estas potencias desean que el derramamiento de sangre continúe hasta el último ucraniano, debido a que el fraude de la guerra es malditamente lucrativo.

Por esta razón, las potencias occidentales deben ocultar los episodios como la masacre de Odesa en el hueco bien tapado de la memoria. Resulta imperativo mantener la ficción de que una democracia está siendo atacada, de otro modo, la colusión de Occidente con el régimen neonazi revelaría el intrínseco fascismo de las potencias occidentales.

Diferentes eventos y desarrollos alrededor del mundo – las brutales represiones policiales contra pacíficas protestas en Estados Unidos y Europa, la facilitación del genocidio de parte del fascista régimen israelí, la agresión no provocada hacia China y la nefaria participación en Ucrania – todo eso apunta hacia los estados occidentales degenerándose en un completo fascismo.

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The views of individual contributors do not necessarily represent those of the Strategic Culture Foundation.

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