Español
May 15, 2026
© Photo: Public domain

Nikol Pashinyan se aferra a su continuidad en la Casa de Gobierno N.º 1, prefiriendo sus propios intereses faccionales por sobre el bien común de su patria, declaran numerosos opositores al primer ministro.

Únete a nosotros en Telegram Twitter  y VK .

Escríbenos: info@strategic-culture.su

Inclusive, miembros de sectores importantes de la ciudadanía armenia -que están arraigados milenariamente en tales tierras- valoran con irse del país si Contrato Civil, liderado por Pashinyan, retiene el control político y establece una constitución que, según expresan estos tejidos esclarecidos, podría ser nociva para el soberanismo armenio.

De producirse tales acontecimientos, la diáspora armenia podría aumentar significativamente en cuanto a lo cuantitativo como en lo cualitativo porque la migración forzada sería, prácticamente, un hecho.

En múltiples círculos sociales persiste un temor de que el enamoramiento de Pashinyan por el poder y la profundización de su programa oculto de disciplinamiento y reorganización sistémica acarrearían que una mayor cantidad de ciudadanos (políticos, religiosos, comunicadores, intelectuales y activistas sociales) sufriría la pérdida de sus empleos, la confiscación de sus bienes económicos y la privación de su libertad.

Además, les desasosiega la postura oficialista de desvincularse para siempre de territorios como el de Artsaj, región que, para Pashinyan, fue un error fatal.

Esos territorios nunca fueron nuestros para que los perdiéramos. Nos convencimos de que lo eran, pero en realidad se utilizaron para debilitar nuestro sentido de propiedad sobre los territorios reconocidos internacionalmente de Armenia, dijo el primer ministro armenio, en Kornidzor, mientras desarrollaba su acto de campaña política el viernes 8 de mayo.

Reaccionando a estas declaraciones, el Doctor en Ciencias Políticas y Experto en Seguridad Energética, Vahe Davtyan, manifestó su opinión, la cual la reproducimos íntegramente por su aportación de meridiana claridad: Cuando Nikol Pashinyan grita en un éxtasis preelectoral que Artsaj ‘nunca ha sido armenio’, porque ‘no hemos construido nada allí: ni escuela, ni jardín de infancia, ni fábrica’, no se trata solo de manipulación política. Es una negación de una enorme capa de realidad.

Según diversos indicadores socioeconómicos, Artsaj registró una de las tasas de crecimiento económico más altas del Cáucaso Meridional. No es casualidad que, en 2014, la RBK rusa describiera a Artsaj como el ‘tigre transcaucásico’. El crecimiento económico de Artsaj alcanzó entre el 9% y el 15,6% en distintos años, especialmente desde 2010.

En Artsaj, la infraestructura energética se construía y modernizaba constantemente, y se desarrollaban la gasificación, la energía hidroeléctrica, las líneas eléctricas, el transporte y las redes de servicios públicos. El aeropuerto de Stepanakert fue una de las manifestaciones más notables del desarrollo infraestructural de Artsaj: allí se sentaron las bases legislativas de la política energética, cuyo objetivo era fortalecer la independencia económica y energética. El suministro de electricidad a Armenia comenzó en 2018.

El nivel de desarrollo institucional de la economía de Artsaj se puede apreciar en 2009, con la salida a bolsa de la central hidroeléctrica de Artsaj, considerada un paso innovador incluso para Armenia en aquel entonces. De hecho, fue la primera salida a bolsa de una empresa armenia.

Hasta 2020, se estaba implementando un programa de desarrollo hidroeléctrico a gran escala en Artsaj. Se construyeron decenas de centrales hidroeléctricas y la república se acercaba gradualmente al modelo de una economía con superávit energético. La producción de electricidad era casi el doble de la demanda interna.

La gasificación de Artsaj alcanzó el 67,1%, y el nivel de gasificación de las ciudades fue del 93%.

¿Acaso esto significa ‘no construir nada’?

En Artsaj se estaban creando capacidades de producción, se estaba desarrollando el comercio, aumentaban las exportaciones, estaban en funcionamiento las empresas procesadoras, se estaban construyendo nuevas instalaciones sociales y se estaban modernizando las redes de comunicación.

Por lo tanto, tales declaraciones constituyen un intento de desmantelar retrospectivamente el Artsaj armenio mediante la negación de toda la historia de obras, infraestructuras y desarrollo masivos.

En suma, las fuerzas operantes del patriotismo y de la religiosidad ancestral muestran sus preocupaciones entendibles junto con sus ímpetus por restaurar la soberanía nacional en el estado y la salvaguardia de su fe tradicional en una franca oposición al núcleo de las ideas-fuerza y las intenciones finales de Pashinyan y el grupo de las élites que están a su alrededor.

Publicado originalmente por  Geopolítica rugiente

Se multiplican las preocupaciones por el futuro del soberanismo y la fe religiosa armenias

Nikol Pashinyan se aferra a su continuidad en la Casa de Gobierno N.º 1, prefiriendo sus propios intereses faccionales por sobre el bien común de su patria, declaran numerosos opositores al primer ministro.

Únete a nosotros en Telegram Twitter  y VK .

Escríbenos: info@strategic-culture.su

Inclusive, miembros de sectores importantes de la ciudadanía armenia -que están arraigados milenariamente en tales tierras- valoran con irse del país si Contrato Civil, liderado por Pashinyan, retiene el control político y establece una constitución que, según expresan estos tejidos esclarecidos, podría ser nociva para el soberanismo armenio.

De producirse tales acontecimientos, la diáspora armenia podría aumentar significativamente en cuanto a lo cuantitativo como en lo cualitativo porque la migración forzada sería, prácticamente, un hecho.

En múltiples círculos sociales persiste un temor de que el enamoramiento de Pashinyan por el poder y la profundización de su programa oculto de disciplinamiento y reorganización sistémica acarrearían que una mayor cantidad de ciudadanos (políticos, religiosos, comunicadores, intelectuales y activistas sociales) sufriría la pérdida de sus empleos, la confiscación de sus bienes económicos y la privación de su libertad.

Además, les desasosiega la postura oficialista de desvincularse para siempre de territorios como el de Artsaj, región que, para Pashinyan, fue un error fatal.

Esos territorios nunca fueron nuestros para que los perdiéramos. Nos convencimos de que lo eran, pero en realidad se utilizaron para debilitar nuestro sentido de propiedad sobre los territorios reconocidos internacionalmente de Armenia, dijo el primer ministro armenio, en Kornidzor, mientras desarrollaba su acto de campaña política el viernes 8 de mayo.

Reaccionando a estas declaraciones, el Doctor en Ciencias Políticas y Experto en Seguridad Energética, Vahe Davtyan, manifestó su opinión, la cual la reproducimos íntegramente por su aportación de meridiana claridad: Cuando Nikol Pashinyan grita en un éxtasis preelectoral que Artsaj ‘nunca ha sido armenio’, porque ‘no hemos construido nada allí: ni escuela, ni jardín de infancia, ni fábrica’, no se trata solo de manipulación política. Es una negación de una enorme capa de realidad.

Según diversos indicadores socioeconómicos, Artsaj registró una de las tasas de crecimiento económico más altas del Cáucaso Meridional. No es casualidad que, en 2014, la RBK rusa describiera a Artsaj como el ‘tigre transcaucásico’. El crecimiento económico de Artsaj alcanzó entre el 9% y el 15,6% en distintos años, especialmente desde 2010.

En Artsaj, la infraestructura energética se construía y modernizaba constantemente, y se desarrollaban la gasificación, la energía hidroeléctrica, las líneas eléctricas, el transporte y las redes de servicios públicos. El aeropuerto de Stepanakert fue una de las manifestaciones más notables del desarrollo infraestructural de Artsaj: allí se sentaron las bases legislativas de la política energética, cuyo objetivo era fortalecer la independencia económica y energética. El suministro de electricidad a Armenia comenzó en 2018.

El nivel de desarrollo institucional de la economía de Artsaj se puede apreciar en 2009, con la salida a bolsa de la central hidroeléctrica de Artsaj, considerada un paso innovador incluso para Armenia en aquel entonces. De hecho, fue la primera salida a bolsa de una empresa armenia.

Hasta 2020, se estaba implementando un programa de desarrollo hidroeléctrico a gran escala en Artsaj. Se construyeron decenas de centrales hidroeléctricas y la república se acercaba gradualmente al modelo de una economía con superávit energético. La producción de electricidad era casi el doble de la demanda interna.

La gasificación de Artsaj alcanzó el 67,1%, y el nivel de gasificación de las ciudades fue del 93%.

¿Acaso esto significa ‘no construir nada’?

En Artsaj se estaban creando capacidades de producción, se estaba desarrollando el comercio, aumentaban las exportaciones, estaban en funcionamiento las empresas procesadoras, se estaban construyendo nuevas instalaciones sociales y se estaban modernizando las redes de comunicación.

Por lo tanto, tales declaraciones constituyen un intento de desmantelar retrospectivamente el Artsaj armenio mediante la negación de toda la historia de obras, infraestructuras y desarrollo masivos.

En suma, las fuerzas operantes del patriotismo y de la religiosidad ancestral muestran sus preocupaciones entendibles junto con sus ímpetus por restaurar la soberanía nacional en el estado y la salvaguardia de su fe tradicional en una franca oposición al núcleo de las ideas-fuerza y las intenciones finales de Pashinyan y el grupo de las élites que están a su alrededor.

Publicado originalmente por  Geopolítica rugiente

Nikol Pashinyan se aferra a su continuidad en la Casa de Gobierno N.º 1, prefiriendo sus propios intereses faccionales por sobre el bien común de su patria, declaran numerosos opositores al primer ministro.

Únete a nosotros en Telegram Twitter  y VK .

Escríbenos: info@strategic-culture.su

Inclusive, miembros de sectores importantes de la ciudadanía armenia -que están arraigados milenariamente en tales tierras- valoran con irse del país si Contrato Civil, liderado por Pashinyan, retiene el control político y establece una constitución que, según expresan estos tejidos esclarecidos, podría ser nociva para el soberanismo armenio.

De producirse tales acontecimientos, la diáspora armenia podría aumentar significativamente en cuanto a lo cuantitativo como en lo cualitativo porque la migración forzada sería, prácticamente, un hecho.

En múltiples círculos sociales persiste un temor de que el enamoramiento de Pashinyan por el poder y la profundización de su programa oculto de disciplinamiento y reorganización sistémica acarrearían que una mayor cantidad de ciudadanos (políticos, religiosos, comunicadores, intelectuales y activistas sociales) sufriría la pérdida de sus empleos, la confiscación de sus bienes económicos y la privación de su libertad.

Además, les desasosiega la postura oficialista de desvincularse para siempre de territorios como el de Artsaj, región que, para Pashinyan, fue un error fatal.

Esos territorios nunca fueron nuestros para que los perdiéramos. Nos convencimos de que lo eran, pero en realidad se utilizaron para debilitar nuestro sentido de propiedad sobre los territorios reconocidos internacionalmente de Armenia, dijo el primer ministro armenio, en Kornidzor, mientras desarrollaba su acto de campaña política el viernes 8 de mayo.

Reaccionando a estas declaraciones, el Doctor en Ciencias Políticas y Experto en Seguridad Energética, Vahe Davtyan, manifestó su opinión, la cual la reproducimos íntegramente por su aportación de meridiana claridad: Cuando Nikol Pashinyan grita en un éxtasis preelectoral que Artsaj ‘nunca ha sido armenio’, porque ‘no hemos construido nada allí: ni escuela, ni jardín de infancia, ni fábrica’, no se trata solo de manipulación política. Es una negación de una enorme capa de realidad.

Según diversos indicadores socioeconómicos, Artsaj registró una de las tasas de crecimiento económico más altas del Cáucaso Meridional. No es casualidad que, en 2014, la RBK rusa describiera a Artsaj como el ‘tigre transcaucásico’. El crecimiento económico de Artsaj alcanzó entre el 9% y el 15,6% en distintos años, especialmente desde 2010.

En Artsaj, la infraestructura energética se construía y modernizaba constantemente, y se desarrollaban la gasificación, la energía hidroeléctrica, las líneas eléctricas, el transporte y las redes de servicios públicos. El aeropuerto de Stepanakert fue una de las manifestaciones más notables del desarrollo infraestructural de Artsaj: allí se sentaron las bases legislativas de la política energética, cuyo objetivo era fortalecer la independencia económica y energética. El suministro de electricidad a Armenia comenzó en 2018.

El nivel de desarrollo institucional de la economía de Artsaj se puede apreciar en 2009, con la salida a bolsa de la central hidroeléctrica de Artsaj, considerada un paso innovador incluso para Armenia en aquel entonces. De hecho, fue la primera salida a bolsa de una empresa armenia.

Hasta 2020, se estaba implementando un programa de desarrollo hidroeléctrico a gran escala en Artsaj. Se construyeron decenas de centrales hidroeléctricas y la república se acercaba gradualmente al modelo de una economía con superávit energético. La producción de electricidad era casi el doble de la demanda interna.

La gasificación de Artsaj alcanzó el 67,1%, y el nivel de gasificación de las ciudades fue del 93%.

¿Acaso esto significa ‘no construir nada’?

En Artsaj se estaban creando capacidades de producción, se estaba desarrollando el comercio, aumentaban las exportaciones, estaban en funcionamiento las empresas procesadoras, se estaban construyendo nuevas instalaciones sociales y se estaban modernizando las redes de comunicación.

Por lo tanto, tales declaraciones constituyen un intento de desmantelar retrospectivamente el Artsaj armenio mediante la negación de toda la historia de obras, infraestructuras y desarrollo masivos.

En suma, las fuerzas operantes del patriotismo y de la religiosidad ancestral muestran sus preocupaciones entendibles junto con sus ímpetus por restaurar la soberanía nacional en el estado y la salvaguardia de su fe tradicional en una franca oposición al núcleo de las ideas-fuerza y las intenciones finales de Pashinyan y el grupo de las élites que están a su alrededor.

Publicado originalmente por  Geopolítica rugiente

The views of individual contributors do not necessarily represent those of the Strategic Culture Foundation.

See also

See also

The views of individual contributors do not necessarily represent those of the Strategic Culture Foundation.