Tras sufrir una derrota contundente, en las pasadas elecciones parlamentarias del 12 de abril, el líder húngaro, Víktor Orbán, llamó a la reorganización de su partido, Fidesz, porque, según alentó, el futuro pertenece a los patriotas.
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Orbán evalúa que corrigiendo los errores intrínsecos que llevaron a su revés electoral, más las desprolijidades y los malos pasos que tendrá Péter Magyar como primer ministro y el rumbo final de los desarrollos geopolíticos internacionales, su tendencia podría recuperar el poder político.
Estos razonamientos también los hacen diversos expertos extranjeros animados, sobre todo, por las expectativas personales e ideológicas de que Hungría no sea reconvertida como un vector geopolítico del radicalismo globalista.
De acuerdo con la Oficina Electoral Nacional, la nueva composición del parlamento húngaro estará definida de esta manera:
- Partido Tisza: 141 escaños (por el 53,18% o 3.385.890 de votos).
- Alianza Fidesz/KDNP: 52 escaños (por el 38,61% o 2.458.337 de votos).
- Movimiento Nuestra Patria: 6 escaños (por el 5,63% o 358.372 votos).
Como se puede constatar, en el ámbito legislativo nacional, no podrá influir mucho el partido orbaniano, pero, en las primeras temporadas del gobierno de Magyar, sí podrá movilizar sus capilaridades sociales y culturales soberanistas -en las calles y en otros espacios de visibilidad- y confrontar encendidamente, en el discurso político y nacional, contra las expresiones adscriptas al globalismo atlantista de las guerras eternas y las expoliaciones nacionales sin fin.
Volver, en parte, a hacer el trabajo de hace 16 años -tarea que no le será fácil- y evitar repetir los descuidos y los desaciertos del último año de gobierno, no subestimar a los insatisfechos (Tisza embolsó para sí al 11% o 12% de los votantes de Fidesz de 2022), o a los votantes ocultos y tener un dispositivo de respuestas inmediatas para las contingencias que se presenten y, en vez de festejar, a pocos días del acto electoral, el Día de la Amistad Húngaro-Estadounidense (lo que hizo con JD Vance en Budapest), celebrar más frecuentemente el Día del Orgullo Nacional.
Según los resultados, poco le sirvieron a Orbán y Fidesz los apoyos de Trump, Vance y Netanyahu. También debieron comprender lo que pasaba por la cabeza de los grupos de votantes más jóvenes cuando veían a Orbán al lado de Trump y Netanyahu.
Tisza fue una creación de los organismos especiales de inteligencia extranjera y estos supieron capitalizar algunos errores de la alianza oficialista y, por supuesto, harán todo lo que puedan para de la Hungría patriota, conservadora religiosa y antimundialista no quede nada donde la proyectada implementación del euro, para 2028 o 2030, es sólo una amenaza menor en comparación de las otras planeadas por quienes hoy festejan haber sacado del manejo del poder político a Orbán y su estructura.
En política los grandes errores se pagan caro y el mismo Orbán lo está examinando y, por ello, dijo Tenemos la fuerza para proteger nuestros logros si somos capaces de renovarnos. La esencia de la renovación radica en que no debe venir del centro, sino que debe surgir del deseo de la gente dentro del sistema.
El interés nacional continuará siendo uno de los temas focales del debate público y la inexperiencia de muchos parlamentarios de Tisza, sumada a otras variables negativas, podrían facilitar algunas tareas para los soberanistas.
Publicado originalmente por Geopolítica rugiente

