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Finian Cunningham
March 19, 2024
© Photo: Rheinmetall

La foto que muestra al canciller Olaf Scholz con una pala en la mano, alegremente cavando la tierra, describe por si sola volúmenes acerca de la manera en que él está enterrando la economía de Alemania.

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Suelen decir que un cuadro significa mil palabras y aquel que muestra al canciller Olaf Scholz con una pala en la mano alegremente cavando en la tierra, habla volúmenes acerca de la manera en que él está hundiendo la economía de Alemania.

Y no solo Scholz. Toda la coalición de gobierno en Berlín está traicionando al pueblo alemán, sátrapas de una potencia colonialista extranjera. Esa colonia extranjera es Estados Unidos que ha ocupado Alemania con sus tropas y armamento nuclear durante ocho décadas.

¿Cómo puede la clase política alemana ser tan abyectamente servil y traicionera? Muy sencillo, ellos no lo ven así. Le han lavado tanto el cerebro mediante la rusofobia y la arrogancia imperial occidental que sus patéticas acciones parecen “naturales”.

Vestido como un empresario de pompas fúnebres, Scholz fue fotografiado ceremonialmente poniendo las bases para una nueva fábrica de armamentos en la Baja Sajonia perteneciente a la Rheinmetall, el segundo fabricante militar alemán.

Estuvo acompañado por el ministro de la defensa, Boris Pistorius, quien la semana anterior había declarado en la Conferencia de Seguridad de Munich que el gasto militar de Alemania debería duplicarse la siguiente década.

Esto en momentos en que economía de Alemania está empantanada en recesión y los trabajadores alemanes y sus familias están luchando para subsistir. La otrora fuerte economía alemana, la locomotora de toda la Unión Europea ahora se le menciona como “el hombre enfermo de Europa”. Tal como van las cosas con el gobierno de coalición de Scholz, el enfermo pronto morirá y será enterrado.

Resulta asombroso descifrar el auto engaño infligido por Scholz y su gobierno. Los sondeos indican una enorme insatisfacción popular. Su partido Social Demócrata está sufriendo una hemorragia de votos, como quedó demostrado en la reciente votación federal en Berlín.

La economía alemana se está viniendo abajo en gran medida debido a los elevados costos energéticos a consecuencia de Berlín acatar la línea de Estados Unidos y suspender el suministro de gas y petróleo desde Rusia.

Los granjeros alemanes al igual que el resto de los granjeros a través de Europa, están furibundos debido a los costos energéticos. También están indignados debido al flujo de productos agrícolas más baratos provenientes de Ucrania que el gobierno de Scholz ha permitido que la Unión Europea pase por alto como parte de su apoyo al régimen ucraniano.

Scholz y sus ministros están convirtiendo a Alemania en una economía de guerra.

Todos los sectores de la economía están siendo reducidos, excepto la producción de armamento.

Durante la ceremonia de fundación e inicio de la nueva planta de producción de la Rheinmetall, el evento fue televisado para el público alemán. Pareciera que Scholz y Pistorius creyeran que están prestando un heroico servicio para bien de la nación. Su ilusoria desconexión con la realidad y los problemas del alemán común resultan realmente chocantes. Esa locura resulta aterradora.

Pistorius y los comandantes alemanes han estado advirtiendo al público que el país podría estar en guerra con Rusia en los próximos cinco u ocho años. Semejante enloquecida retórica yace en la cumbre de la de la irresponsabilidad. Resulta criminal.

El presidente ruso Vladimir Putin y otros dirigentes rusos, repetidas veces han declarado que ellos no desean un conflicto o guerra con Europa. El conflicto con Ucrania es un problema específico de una guerra por encargo de la OTAN encabezada por Estados Unidos.

Aún así, resulta abrumador el febril belicismo que se ha apoderado de la clase política alemana y del resto de Europa. Economías nacionales completas están siendo organizadas para la guerra.

La noción que Rusia está preparando un ataque contra Alemania o contra algún otro miembro de la OTAN una vez que derribe al régimen neonazi en Ucrania, resulta una salvaje fantasía para la mayoría de las personas racionales. Solo que para los políticos descerebrados y rusofóbicos en Berlín (y a través de la Unión Europea en general) semejante terror belicista se considera una realidad.

La semana pasada Scholz recibió al ucraniano avaricioso timador, presidente Vladimir Zelensky en Berlín. El régimen de Zelensky ha perdido la guerra por encargo de la OTAN contra Rusia a pesar de los aproximadamente doscientos mil millones de euros en apoyo y armamento dirigidos hacia este corrupto régimen durante los dos últimos años.

No obstante, Scholz recién firmó un pacto de seguridad nacional bilateral entre Alemania y Ucrania. (Gran Bretaña y Francia también han firmado pactos similares).

En cuando al pacto con Alemania, “este señala que si Ucrania es alguna vez atacada por Rusia, Alemania la apoyaría con una rápida y sostenida asistencia de seguridad, incluyendo un moderno equipamiento militar a través de todo el espectro.”

¿Qué significa esto, si alguna vez Ucrania es atacada otra vez por Rusia? ¡Qué ridículo! Rusia está en guerra en Ucrania. Los dirigentes alemanes están tonta e incesantemente firmando una garantía para su franco ingreso a la guerra.

Cuan rápidamente Berlín ha caído en la locura. Recordemos que hace dos años cuando las fuerzas rusas intervinieron en Ucrania para aquietar la guerra por encargo de la OTAN en ese país, se burlaron de Berlín debido a su cautela cuando solamente envió “cascos” en ayuda para el régimen de Ucrania. Dos años más tarde está enviando tanques Leopardo, obuses y misiles Iris-T. Actualmente está pensando en suministrar misiles crucero Taurus de largo alcance para el régimen que no tiene escrúpulos para bombardear centros civiles rusos.

Al anunciar este último pacto de seguridad (pacto de guerra) con Ucrania, Scholz se pavoneó señalando que Alemania es el más grande apoyo que tiene el régimen de Kiev.

Berlín ha comprometido veintiocho mil millones de euros en apoyo a Ucrania, sobre pasando lejos la ayuda de parte de Gran Bretaña y Francia. Alemania es solo segundo luego de Estados Unidos en cuanto a la cantidad de ayuda militar y financiera que le ha brindado a Zelensky y a su junta neonazi.

Demasiado para la prudencia alemana y su eficiencia técnica. Berlín está tirando mucho buen dinero a la calle en una guerra que está siendo perdida ante Rusia y con las bajas militares ucranianas sobrepasando los 500 mil caídos. Y sin embargo, el despilfarro de los fondos públicos continúa con Scholz y su gobierno derrotista.

Estados Unidos de manera encubierta saboteó la economía alemana volando los gasoductos originarios de Rusia, Nord Stream I y Nord Stream II y Berlín no dice nada.

La base industrial alemana y sus ingresos producto de las exportaciones están siendo diezmados por seguir a Estados Unidos y a la antigua misión de la OTAN de “mantener a los alemanes abajo, a los rusos afuera y a Estados Unidos adentro”. Y Berlín no dice nada.

Scholz y sus colegas vasallos en el gobierno están traicionando el bienestar alemán y conduciendo al país hacia otra desastrosa guerra contra el pueblo ruso a solo ochenta años luego de la última en la cual decenas de millones fueron masacrados.

Esta traición no solo está sucediendo en Alemania. La Unión Europea entera bajo la asombrosamente mala conducción de la ex ministra alemana de la defensa, Ursula von der Leyen (descendiente de una familia nazi) está sacrificando a generaciones de civiles en una economía de guerra sin salida – todo conducido por la rusofobia y una servilismo total al imperialismo occidental liderado por Estados Unidos.

Todos estos patéticos lacayos están cavando una tumba para Europa – a menos que la ciudadanía se alce en contra de la audaz traición de parte de sus elites.

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

Scholz y lacayos cavan tumba para Alemania

La foto que muestra al canciller Olaf Scholz con una pala en la mano, alegremente cavando la tierra, describe por si sola volúmenes acerca de la manera en que él está enterrando la economía de Alemania.

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Suelen decir que un cuadro significa mil palabras y aquel que muestra al canciller Olaf Scholz con una pala en la mano alegremente cavando en la tierra, habla volúmenes acerca de la manera en que él está hundiendo la economía de Alemania.

Y no solo Scholz. Toda la coalición de gobierno en Berlín está traicionando al pueblo alemán, sátrapas de una potencia colonialista extranjera. Esa colonia extranjera es Estados Unidos que ha ocupado Alemania con sus tropas y armamento nuclear durante ocho décadas.

¿Cómo puede la clase política alemana ser tan abyectamente servil y traicionera? Muy sencillo, ellos no lo ven así. Le han lavado tanto el cerebro mediante la rusofobia y la arrogancia imperial occidental que sus patéticas acciones parecen “naturales”.

Vestido como un empresario de pompas fúnebres, Scholz fue fotografiado ceremonialmente poniendo las bases para una nueva fábrica de armamentos en la Baja Sajonia perteneciente a la Rheinmetall, el segundo fabricante militar alemán.

Estuvo acompañado por el ministro de la defensa, Boris Pistorius, quien la semana anterior había declarado en la Conferencia de Seguridad de Munich que el gasto militar de Alemania debería duplicarse la siguiente década.

Esto en momentos en que economía de Alemania está empantanada en recesión y los trabajadores alemanes y sus familias están luchando para subsistir. La otrora fuerte economía alemana, la locomotora de toda la Unión Europea ahora se le menciona como “el hombre enfermo de Europa”. Tal como van las cosas con el gobierno de coalición de Scholz, el enfermo pronto morirá y será enterrado.

Resulta asombroso descifrar el auto engaño infligido por Scholz y su gobierno. Los sondeos indican una enorme insatisfacción popular. Su partido Social Demócrata está sufriendo una hemorragia de votos, como quedó demostrado en la reciente votación federal en Berlín.

La economía alemana se está viniendo abajo en gran medida debido a los elevados costos energéticos a consecuencia de Berlín acatar la línea de Estados Unidos y suspender el suministro de gas y petróleo desde Rusia.

Los granjeros alemanes al igual que el resto de los granjeros a través de Europa, están furibundos debido a los costos energéticos. También están indignados debido al flujo de productos agrícolas más baratos provenientes de Ucrania que el gobierno de Scholz ha permitido que la Unión Europea pase por alto como parte de su apoyo al régimen ucraniano.

Scholz y sus ministros están convirtiendo a Alemania en una economía de guerra.

Todos los sectores de la economía están siendo reducidos, excepto la producción de armamento.

Durante la ceremonia de fundación e inicio de la nueva planta de producción de la Rheinmetall, el evento fue televisado para el público alemán. Pareciera que Scholz y Pistorius creyeran que están prestando un heroico servicio para bien de la nación. Su ilusoria desconexión con la realidad y los problemas del alemán común resultan realmente chocantes. Esa locura resulta aterradora.

Pistorius y los comandantes alemanes han estado advirtiendo al público que el país podría estar en guerra con Rusia en los próximos cinco u ocho años. Semejante enloquecida retórica yace en la cumbre de la de la irresponsabilidad. Resulta criminal.

El presidente ruso Vladimir Putin y otros dirigentes rusos, repetidas veces han declarado que ellos no desean un conflicto o guerra con Europa. El conflicto con Ucrania es un problema específico de una guerra por encargo de la OTAN encabezada por Estados Unidos.

Aún así, resulta abrumador el febril belicismo que se ha apoderado de la clase política alemana y del resto de Europa. Economías nacionales completas están siendo organizadas para la guerra.

La noción que Rusia está preparando un ataque contra Alemania o contra algún otro miembro de la OTAN una vez que derribe al régimen neonazi en Ucrania, resulta una salvaje fantasía para la mayoría de las personas racionales. Solo que para los políticos descerebrados y rusofóbicos en Berlín (y a través de la Unión Europea en general) semejante terror belicista se considera una realidad.

La semana pasada Scholz recibió al ucraniano avaricioso timador, presidente Vladimir Zelensky en Berlín. El régimen de Zelensky ha perdido la guerra por encargo de la OTAN contra Rusia a pesar de los aproximadamente doscientos mil millones de euros en apoyo y armamento dirigidos hacia este corrupto régimen durante los dos últimos años.

No obstante, Scholz recién firmó un pacto de seguridad nacional bilateral entre Alemania y Ucrania. (Gran Bretaña y Francia también han firmado pactos similares).

En cuando al pacto con Alemania, “este señala que si Ucrania es alguna vez atacada por Rusia, Alemania la apoyaría con una rápida y sostenida asistencia de seguridad, incluyendo un moderno equipamiento militar a través de todo el espectro.”

¿Qué significa esto, si alguna vez Ucrania es atacada otra vez por Rusia? ¡Qué ridículo! Rusia está en guerra en Ucrania. Los dirigentes alemanes están tonta e incesantemente firmando una garantía para su franco ingreso a la guerra.

Cuan rápidamente Berlín ha caído en la locura. Recordemos que hace dos años cuando las fuerzas rusas intervinieron en Ucrania para aquietar la guerra por encargo de la OTAN en ese país, se burlaron de Berlín debido a su cautela cuando solamente envió “cascos” en ayuda para el régimen de Ucrania. Dos años más tarde está enviando tanques Leopardo, obuses y misiles Iris-T. Actualmente está pensando en suministrar misiles crucero Taurus de largo alcance para el régimen que no tiene escrúpulos para bombardear centros civiles rusos.

Al anunciar este último pacto de seguridad (pacto de guerra) con Ucrania, Scholz se pavoneó señalando que Alemania es el más grande apoyo que tiene el régimen de Kiev.

Berlín ha comprometido veintiocho mil millones de euros en apoyo a Ucrania, sobre pasando lejos la ayuda de parte de Gran Bretaña y Francia. Alemania es solo segundo luego de Estados Unidos en cuanto a la cantidad de ayuda militar y financiera que le ha brindado a Zelensky y a su junta neonazi.

Demasiado para la prudencia alemana y su eficiencia técnica. Berlín está tirando mucho buen dinero a la calle en una guerra que está siendo perdida ante Rusia y con las bajas militares ucranianas sobrepasando los 500 mil caídos. Y sin embargo, el despilfarro de los fondos públicos continúa con Scholz y su gobierno derrotista.

Estados Unidos de manera encubierta saboteó la economía alemana volando los gasoductos originarios de Rusia, Nord Stream I y Nord Stream II y Berlín no dice nada.

La base industrial alemana y sus ingresos producto de las exportaciones están siendo diezmados por seguir a Estados Unidos y a la antigua misión de la OTAN de “mantener a los alemanes abajo, a los rusos afuera y a Estados Unidos adentro”. Y Berlín no dice nada.

Scholz y sus colegas vasallos en el gobierno están traicionando el bienestar alemán y conduciendo al país hacia otra desastrosa guerra contra el pueblo ruso a solo ochenta años luego de la última en la cual decenas de millones fueron masacrados.

Esta traición no solo está sucediendo en Alemania. La Unión Europea entera bajo la asombrosamente mala conducción de la ex ministra alemana de la defensa, Ursula von der Leyen (descendiente de una familia nazi) está sacrificando a generaciones de civiles en una economía de guerra sin salida – todo conducido por la rusofobia y una servilismo total al imperialismo occidental liderado por Estados Unidos.

Todos estos patéticos lacayos están cavando una tumba para Europa – a menos que la ciudadanía se alce en contra de la audaz traición de parte de sus elites.

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

La foto que muestra al canciller Olaf Scholz con una pala en la mano, alegremente cavando la tierra, describe por si sola volúmenes acerca de la manera en que él está enterrando la economía de Alemania.

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Suelen decir que un cuadro significa mil palabras y aquel que muestra al canciller Olaf Scholz con una pala en la mano alegremente cavando en la tierra, habla volúmenes acerca de la manera en que él está hundiendo la economía de Alemania.

Y no solo Scholz. Toda la coalición de gobierno en Berlín está traicionando al pueblo alemán, sátrapas de una potencia colonialista extranjera. Esa colonia extranjera es Estados Unidos que ha ocupado Alemania con sus tropas y armamento nuclear durante ocho décadas.

¿Cómo puede la clase política alemana ser tan abyectamente servil y traicionera? Muy sencillo, ellos no lo ven así. Le han lavado tanto el cerebro mediante la rusofobia y la arrogancia imperial occidental que sus patéticas acciones parecen “naturales”.

Vestido como un empresario de pompas fúnebres, Scholz fue fotografiado ceremonialmente poniendo las bases para una nueva fábrica de armamentos en la Baja Sajonia perteneciente a la Rheinmetall, el segundo fabricante militar alemán.

Estuvo acompañado por el ministro de la defensa, Boris Pistorius, quien la semana anterior había declarado en la Conferencia de Seguridad de Munich que el gasto militar de Alemania debería duplicarse la siguiente década.

Esto en momentos en que economía de Alemania está empantanada en recesión y los trabajadores alemanes y sus familias están luchando para subsistir. La otrora fuerte economía alemana, la locomotora de toda la Unión Europea ahora se le menciona como “el hombre enfermo de Europa”. Tal como van las cosas con el gobierno de coalición de Scholz, el enfermo pronto morirá y será enterrado.

Resulta asombroso descifrar el auto engaño infligido por Scholz y su gobierno. Los sondeos indican una enorme insatisfacción popular. Su partido Social Demócrata está sufriendo una hemorragia de votos, como quedó demostrado en la reciente votación federal en Berlín.

La economía alemana se está viniendo abajo en gran medida debido a los elevados costos energéticos a consecuencia de Berlín acatar la línea de Estados Unidos y suspender el suministro de gas y petróleo desde Rusia.

Los granjeros alemanes al igual que el resto de los granjeros a través de Europa, están furibundos debido a los costos energéticos. También están indignados debido al flujo de productos agrícolas más baratos provenientes de Ucrania que el gobierno de Scholz ha permitido que la Unión Europea pase por alto como parte de su apoyo al régimen ucraniano.

Scholz y sus ministros están convirtiendo a Alemania en una economía de guerra.

Todos los sectores de la economía están siendo reducidos, excepto la producción de armamento.

Durante la ceremonia de fundación e inicio de la nueva planta de producción de la Rheinmetall, el evento fue televisado para el público alemán. Pareciera que Scholz y Pistorius creyeran que están prestando un heroico servicio para bien de la nación. Su ilusoria desconexión con la realidad y los problemas del alemán común resultan realmente chocantes. Esa locura resulta aterradora.

Pistorius y los comandantes alemanes han estado advirtiendo al público que el país podría estar en guerra con Rusia en los próximos cinco u ocho años. Semejante enloquecida retórica yace en la cumbre de la de la irresponsabilidad. Resulta criminal.

El presidente ruso Vladimir Putin y otros dirigentes rusos, repetidas veces han declarado que ellos no desean un conflicto o guerra con Europa. El conflicto con Ucrania es un problema específico de una guerra por encargo de la OTAN encabezada por Estados Unidos.

Aún así, resulta abrumador el febril belicismo que se ha apoderado de la clase política alemana y del resto de Europa. Economías nacionales completas están siendo organizadas para la guerra.

La noción que Rusia está preparando un ataque contra Alemania o contra algún otro miembro de la OTAN una vez que derribe al régimen neonazi en Ucrania, resulta una salvaje fantasía para la mayoría de las personas racionales. Solo que para los políticos descerebrados y rusofóbicos en Berlín (y a través de la Unión Europea en general) semejante terror belicista se considera una realidad.

La semana pasada Scholz recibió al ucraniano avaricioso timador, presidente Vladimir Zelensky en Berlín. El régimen de Zelensky ha perdido la guerra por encargo de la OTAN contra Rusia a pesar de los aproximadamente doscientos mil millones de euros en apoyo y armamento dirigidos hacia este corrupto régimen durante los dos últimos años.

No obstante, Scholz recién firmó un pacto de seguridad nacional bilateral entre Alemania y Ucrania. (Gran Bretaña y Francia también han firmado pactos similares).

En cuando al pacto con Alemania, “este señala que si Ucrania es alguna vez atacada por Rusia, Alemania la apoyaría con una rápida y sostenida asistencia de seguridad, incluyendo un moderno equipamiento militar a través de todo el espectro.”

¿Qué significa esto, si alguna vez Ucrania es atacada otra vez por Rusia? ¡Qué ridículo! Rusia está en guerra en Ucrania. Los dirigentes alemanes están tonta e incesantemente firmando una garantía para su franco ingreso a la guerra.

Cuan rápidamente Berlín ha caído en la locura. Recordemos que hace dos años cuando las fuerzas rusas intervinieron en Ucrania para aquietar la guerra por encargo de la OTAN en ese país, se burlaron de Berlín debido a su cautela cuando solamente envió “cascos” en ayuda para el régimen de Ucrania. Dos años más tarde está enviando tanques Leopardo, obuses y misiles Iris-T. Actualmente está pensando en suministrar misiles crucero Taurus de largo alcance para el régimen que no tiene escrúpulos para bombardear centros civiles rusos.

Al anunciar este último pacto de seguridad (pacto de guerra) con Ucrania, Scholz se pavoneó señalando que Alemania es el más grande apoyo que tiene el régimen de Kiev.

Berlín ha comprometido veintiocho mil millones de euros en apoyo a Ucrania, sobre pasando lejos la ayuda de parte de Gran Bretaña y Francia. Alemania es solo segundo luego de Estados Unidos en cuanto a la cantidad de ayuda militar y financiera que le ha brindado a Zelensky y a su junta neonazi.

Demasiado para la prudencia alemana y su eficiencia técnica. Berlín está tirando mucho buen dinero a la calle en una guerra que está siendo perdida ante Rusia y con las bajas militares ucranianas sobrepasando los 500 mil caídos. Y sin embargo, el despilfarro de los fondos públicos continúa con Scholz y su gobierno derrotista.

Estados Unidos de manera encubierta saboteó la economía alemana volando los gasoductos originarios de Rusia, Nord Stream I y Nord Stream II y Berlín no dice nada.

La base industrial alemana y sus ingresos producto de las exportaciones están siendo diezmados por seguir a Estados Unidos y a la antigua misión de la OTAN de “mantener a los alemanes abajo, a los rusos afuera y a Estados Unidos adentro”. Y Berlín no dice nada.

Scholz y sus colegas vasallos en el gobierno están traicionando el bienestar alemán y conduciendo al país hacia otra desastrosa guerra contra el pueblo ruso a solo ochenta años luego de la última en la cual decenas de millones fueron masacrados.

Esta traición no solo está sucediendo en Alemania. La Unión Europea entera bajo la asombrosamente mala conducción de la ex ministra alemana de la defensa, Ursula von der Leyen (descendiente de una familia nazi) está sacrificando a generaciones de civiles en una economía de guerra sin salida – todo conducido por la rusofobia y una servilismo total al imperialismo occidental liderado por Estados Unidos.

Todos estos patéticos lacayos están cavando una tumba para Europa – a menos que la ciudadanía se alce en contra de la audaz traición de parte de sus elites.

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The views of individual contributors do not necessarily represent those of the Strategic Culture Foundation.

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