El mes de febrero y dos de sus eventos afirman una humanidad en descomposición.
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El mes de febrero y dos de sus eventos afirman una humanidad en descomposición y en donde la cordura a veces parece perder la batalla ante la emotividad violenta, sangrienta, irracional y persistente en mantener el statu quo de hace treinta y cinco años, o acaso cuatrocientos años, por parte de occidente. Estados Unidos de América y sus abyectos socios: toda Europa, Corea del Sur, Australia y Japón, así como la reconquistada América Latina y el Caribe, hacen el coro ambiguo pero persistente entre aceptar la prolongación de tal vasallaje y efectuar rabietas de insubordinación sin dientes ni condiciones estructurales para mantenerlas; esto en parte por causa de los espejismos que suscitó el progresismo con la idea de lograr la ‘revolución mediante las reformas’. Todo muy light y sí, no había más.
Cuando nos disponemos en una noche despejada a ver las estrellas en el cielo, aquellas luces no son las estrellas en sí. Son la luz viajando en el espacio de astros ya muertos. El brillo, poco o mucho, que vemos de los eventos en el presente, también es la alucinación de brillos y vitalidad pasadas, como el del dominio estadounidense unipolar, pero también de las grandezas indiscutibles de los imperios ruso, chino o persa. Hoy en día todos a su manera, son la sombra de tales incandescencias. Persisten en recobrar el acento y son otra cosa. ‘La historia no se repite, pero rima’, señalaba el estadounidense Mark Twain.
¿Qué ha sido de las luces y sus astros? Algunos eventos del mes de febrero nos ponen de cara a estos reflejos, de la persistencia en lo que se fue y ya no es. Esto no omite que las esencias históricas persistan. Aunque con cierta momentánea palidez.
India – Israel: ¿La ‘I’ de Irán reemplazará a la ‘I’ de India en BRICS+?
India, -nación con una demografía potente y una tasa de natalidad relativamente joven y siendo la tercera economía mundial- hace parte del grupo BRICS+. De hecho, fue miembro fundador en 2006, como RIC -Rusia, India y China-, pasando a ser BRICS en 2010, al sumarse Brasil y Sudáfrica y luego BRICS+ con las nuevas incorporaciones al grupo.
Pero desde 2007 -un año luego de fundar RIC- se sumó al Quadrilateral Security Dialogue, QUAD; foro estratégico entre Estados Unidos, Japón, Australia e India. Tal grupo es una apuesta por contener a China, -quien desde entonces tenía afinidades que hoy están consolidadas con Rusia- en la zona del Indo-pacífico, extendido entre el océano Índico y el mar de China meridional hasta el océano Pacífico occidental.
Esta es una contradicción que, expresión del pragmatismo confucianista, China lo ha soportado con un ojo alerta, mientras negocian en BRICS+. En el año 2025, celebrado en China el aniversario de los 80 años de la derrota del fascismo, India fue a abrazar a Xi Jinping como muestra de independencia ante la presión arancelaria de EE.UU. para que no comerciara con Rusia petróleo. Tal acto hizo que varios expertos señalaran que Trump logró lo que nadie: unir más a las desconfiadas naciones India y China, enzarzadas en conflictos sempiternos en los territorios de Aksai Chin, que comprenden Cachemira, Tíbet y Sinkiang.
Por otra parte, los altos mandatarios de India e Israel, Narendra Modi y el genocida Benjamin Netanyahu, premier israelí, tuvieron una reunión este 25 de febrero de 2026, luego de aplazarla en abril, septiembre y noviembre de 2025. El mismo sionista israelí tiene restringida su movilidad internacional por orden de captura de la Corte Penal Internacional desde noviembre de 2024.
En la visita de febrero de 2026 Narendra Modi, primer ministro indio señaló que: “Nuestras naciones comparten una sólida y multifacética Asociación Estratégica (…) Los lazos se han fortalecido significativamente en los últimos años”, escribió Modi en X antes de aterrizar en Tel Aviv.
Es al menos preocupante que la India, integrante fundador del grupo BRICS+ -que amenaza los liderazgos del G20 y G7, al haber cambiado las reglas asimétricas y leoninas de negociación entre partes- sea parte del QUAD. Además, que India abrace al país genocida y a su líder para profundizar relaciones en defensa y tecnología, entre otros, en el momento de mayor riesgo de confrontación global, cuando EE.UU. como títere de Israel se suma a atacar a Irán, para llegar a China.
India ha permitido usar su territorio a los sionistas y estadounidenses. De buena gana, Narendra Modi mirará a un costado para que se asesinen persas musulmanes, pues como es sabido, es hostil ante los doscientos millones que habitan India.
No es fácil esta postura. Por el Estrecho de Ormuz llega a India el 60% del petróleo que necesita la nación para su desarrollo. ¿Le apuesta en verdad el gobierno indio a la esperanza de la aniquilación del mundo persa? ¿Entiende que tal problema, además de una escalada de guerra total, le llevará a estar condicionado por Estados Unidos e Israel en el mediano plazo?
¿Cómo ven tal comportamiento chinos y rusos? Estos países, en la luz inicial de su creación como astros civilizacionales, para volver a la analogía, tuvieron conflictos y recelos, pues también entre persas y rusos, sus imperios chocaron. La desconfianza allí late como destello doloroso. El propio presidente Vladímir Putin señaló en junio de 2025, tras la ‘Guerra de los 12 días’, que Rusia había ofrecido un acuerdo de cooperación de defensa y los iraníes lo habían rechazado, aunque antes de tal micro guerra, firmaron u acuerdo de cooperación estratégica, renovación del acuerdo de 2001.
Por su parte China y Rusia, tuvieron confrontaciones bélicas desde el siglo XVII entre los imperios ruso/tsarista y la dinastía Qing. Luego en el siglo XIX, el imperio ruso se expandió -retomando lo perdido en la guerra anterior mediante el tratado de Aigun de 1858- aprovechando la debilidad de tal dinastía y las guerras del opio. Luego, en su momento comunista más brillante, en 1969 volvieron a tener una guerra que pudo escalar a nuclear.
Rusia e India no mantuvieron conflictos, más bien negociaciones en el siglo XVII con el imperio mongol y luego negociaciones con la India britanizada y ciertas disputas geopolíticas por expansiones rusas hacia Jivá y Bujará (Turkestán ruso).
Finalmente, para el caso de interés, China e Irán, en su versión de imperios, persa y dinastía Han, alrededor del siglo II a.C. tuvieron cercanía con la Ruta de la Seda, iniciada por la misión de Zhang Qian en 139-126 a.C. y solo alguna escaramuza poco relevante.
Curioso es que hoy vuelve a ser de interés la ruta de la seda para la China contemporánea, reinaugurada no sólo para el acceso a hidrocarburos sino por la circulación – consumo de otro tipo de mercancías y el reacomodo geopolítico del mundo.
Lo anterior no pretende satanizar las relaciones, con un sesgo que busque confirmar la desconfianza. Es claro y el lector puede ubicar eventos que confirman relaciones respetuosas y con avances en cooperación entre tales naciones. Sin embargo, las alertas negativas instan en cualquier situación a ponderar los récords positivos de las relaciones internacionales, pero revisando los patrones persistentes o nuevos de los eventos negativos.
Por eso, la cercanía de India e Israel deja traer al presente el recuerdo de la suma de hechos históricos que identifican tendencias nacionales que van más allá de los intereses actuales y se proyectan como la esencia de los ethos fundacionales de estos imperios.
¿Puede confiarse, de India, su lugar fiel al grupo BRICS+, con estos nuevos elementos y sus antecedentes históricos? Tras las agresiones iniciadas por Israel y secundadas por E.UU. el 28 de febrero de 2026, respondidas enérgicamente por Irán en una guerra que para ésta es de carácter existencial, ¿qué pasará tras el fin del conflicto, si Israel y EE.UU. logran los resultados esperados? ¿India romperá BRICS+ percibiendo un ganador geopolítico occidental, enemigo de su enemigo regional? Para John Helmer, India ya está rompiendo BRICS+ ¿De ser el vencedor Irán, -al lograr evitar el cambio de régimen y la balcanización- se consolidará como la nueva letra ‘I’ de BRICS+ en lugar de India? Claro, y omitiendo a una ‘I’ de Indonesia en BRICS+, que también es miembro pleno, pero al margen de conflictos actuales. ¿Es posible tanta flexibilidad por parte de Rusia y China ante los bandazos de una India con intereses singulares y franca competencia a cincuenta o cien años con el dominio regional chino?
Los chinos seguirán siendo flexibles y vigilantes y no ven quizá riesgo en India; por el contrario, la libertad de asociación es una característica de BRICS+. Sin embargo, en juegos imperiales de larga duración, ningún escepticismo peca de extremo.
Dentro de grupo BRICS+ no está contemplado una causal de exclusión de un miembro. Pero tampoco se han visto en situaciones que insten a hacerlo. El grupo mismo se lo ha pensado poco al momento de rechazar la casi auto invitación de Macron para el BRICS+ 2023, en Sudáfrica, considerándola ‘inapropiada’.
La Guerra Fría definió claramente opuestos con base en antagonismos ideológicos claros: comunismo y socialismo vs capitalismo. Esto implicó la formación de bloques que se sustentaban en tal dicotomía. BRICS+ tendrá una prueba de fuego en esta postura india, al igual que la de los otros países miembros BRICS+ (Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Uzbekistán, Kazajistán y Vietnam.) que se sumaron a la idea de Donald Trump de construir un Consejo para la paz en Gaza, que revisé en el artículo anterior.
¿Cómo será el diálogo de estas naciones en el Foro BRICS+ de India 2026, – “Building for Resilience, Innovation, Cooperation and Sustainability” (Construyendo para la Resiliencia, la Innovación, la Cooperación y la Sostenibilidad)- cuando estos países también deban tomar postura frente a la guerra en Irán, ¿de la cual ya reciben el castigo por su complacencia con el imperio decadente estadounidense?
Guerra abierta en Oriente Medio
El 28 de febrero de 2026, en medio de una mesa de negociación que el propio mediador omaní señaló esperanzadora para la siguiente ronda, una vez más, EE.UU. fracturó la negociación al acordar, -se sabe que el ataque estaba ya acordado desde diciembre de 2025- que Israel atacara primero a Irán. Pero el presidente Trump, quien gobierna desde la espectacularidad de los medios de comunicación, no ha logrado explicar de manera convincente la entrada en esta nueva guerra, cuando en campaña prometió todo lo contrario. Asunto que le puede traer problemas para las elecciones de mitad de mandato.
Si un cuerpo celeste sigue vivo y brillando con luz tenue, ese es el cuerpo de la traición, el engaño, las falsas banderas y la imposición gansteril de Estados Unidos de América. Está suficientemente documentado. Los propios funcionarios chinos, Wang Wenbin o Guo Jiakun, ha descrito el número de bases militares estadounidenses en el mundo -800- y el número de guerras causadas -240 guerras con una pausa de 16 años, o sea, ha estado provocando conflictos 224 años- en su breve historia -al lado de existencia milenaria de persas, rusos, indios y chinos- sobre todo luego de la Segunda Guerra Mundial. 1945. Entonces, ¿a quién le sorprende esta nueva guerra en Irán, dada tanto a favor del sionismo, -´el gran Israel´- y de la contención a China?
Quiero anotar la particularidad histórica de las naciones milenarias en cuanto a cómo valoran a sus altos mandos y su cuidado.
En Rusia, han asesinado a militares de alto rango como el encargado de asuntos de guerra biológica teniente general Igor Kirillov, -hecho reconocido por Ucrania- en diciembre de 2024, que tenía experiencia en laboratorios químico-bacteriológicos y había estudiado los mismos en Ucrania, construidos por EE.UU. También el teniente general Fanil Sarvarov en diciembre de 2025, en Moscú. Así mismo, otro alto rango, Yaroslav Moskalik en abril 2025, Subjefe de la Dirección Principal de Operaciones del Estado Mayor, fue asesinado en un atentado con coche bomba. Vladímir Alekseyev, el más reciente, el 6 de febrero de 2026, en Moscú. El subdirector del GRU (inteligencia militar rusa, número 2), recibió varios disparos en su edificio residencial.
Por su parte, en la llamada ‘Guerra de doce días’ de junio de 2025, a Irán se le traicionó de idéntica manera a la del 28 de febrero. Se le bombardeó fuertemente en plenas negociaciones. Se asesinaron a sus altos mandos militares y parte de su élite científica con sus familias. El primero de marzo de 2026, se confirmó el asesinato del líder espiritual Alí Jameneí. ¿cómo tienen a la expresión viva y mística en una casa en Teherán? Altos rangos militares también fueron asesinados.
Asimismo, se atentó contra el expresidente Mahmoud Ahmadinejad, en bombardeo, junto a sus escoltas. En mayo de 2024, fue asesinado en una sospechosa caída de helicóptero el presidente de Irán, Ebrahim Raisí, junto a su ministro de exteriores. Al general Qsem Soleimani se le asesinó, luego de invitarlo a diálogos con una comitiva, en enero de 2020 en Irak.
Esto es sorprendente y puede explicarse por una confianza absoluta en que quienes reemplazan son aptos, en que no hay nadie indispensable. Esto se afinca en la idea de que todos somos reemplazables y no indispensables, cuando hay confianza en la propia idea histórica de liderazgo. También y sobre todo para el caso iraní, el martirio es el máximo sacrificio. Jameneí no huyó. Dio su vida y consolidó la unidad nacional y confraternizó al chiismo y al sunismo regional contra el enemigo occidental.
Después de todo, Irán ha asegurado la continuidad de su gobierno y encuentra férreo respaldo en la multitud volcada a las plazas públicas hacia la Guardia Revolucionaria y el clero, con una transición en camino para elegir un nuevo ayatolá. De hecho, entendían que Jameneí tenía problemas de salud, 87 años y una sucesión en marcha. ¿Su nieta de dieciocho meses, su hija y su yerno, que cayeron junto al líder, eran necesarios en este martirio?
En Rusia, el presidente Vladímir Putin encuentra respaldo en sus cuerpos gubernamentales, de seguridad y en el nivel de aceptación de la población sobre el 70 u 80%, pese a las bajas señaladas y todos los atentados que le ha propiciado Reino Unido y Estados Unidos directamente y mediante el proxy ucraniano.
¿Cómo están viendo los rusos la fiabilidad de las negociaciones con Estados Unidos y un rabioso Zelensky, instigado por Europa, para poner fin al conflicto? Es, como dicen algunos analistas, ¿la forma de mostrarse Rusia abierta al diálogo ante la maquinaria propagandística y comunicacional occidental, congelando así este brazo poderoso de hostilidad desde la desinformación, pero teniendo claro que la diplomacia para el arreglo se libra ahora en la línea del frente?
¿Cómo ve China el cerco que quiere limitarle acceso a las fuentes significativas de hidrocarburos, como lo son Venezuela e Irán, de caer, en esta guerra en ciernes?
Estas naciones: China, Rusia, Irán e India siguen casi incólumes moviéndose en el tiempo con la memoria de su cuerpo fundacional. Su luz se proyecta como recuerdo de su gloria. Pero ya no es el mismo mundo ni las mismas recetas. Postergar la confrontación que se dará inevitablemente ya no parece una opción. Irán aplazó una guerra abierta por ocho meses y quería postergarla una vez más aún sabiendo que Israel no dejaría avanzar una negociación.
En los años como imperios acuñados, ni chinos, rusos, indios o persas tuvieron un enemigo tan irracional, letal, idiota, arrojado, poderoso, con armas que son truenos de los dioses, como los Estados Unidos de América. La luz, recuerdo de los astros que fueron y han sido estos imperios, no sea por el bien global, un velo que no les permita comprender que ya están en guerra abierta y que se desean sus cabezas. Que los novatos, los advenedizos de la historia, los atlánticos belicistas, están dispuestos a borrar de la memoria y la vida material su propia existencia y la de sus contrincantes milenarios.


