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Jhosman Barbosa
February 12, 2024
© Photo: Public domain

La violencia del Euromaidán expresa la génesis de un Termidor que queriendo dar un golpe a Rusia para poder avanzar hacia China se convertirá en la memoria de un Termidor que inició la transición rampante hacia un mundo sin hegemonías.

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Escríbenos: info@strategic-culture.su

Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.

Marx. Der Achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte. En la revista Die Revolution, Nueva York, EEUU, 1852

Bastante se ha difundido acerca del llamado Euromaidán. Nombre dado a la revolución de color ucraniana occidental, heredera de la frustrada revolución naranja de 2004 y que logró su objetivo de poner en el poder a un gobierno pro occidental –Arseni Yatseniuk – Petró Poroshenko – con fundamento nacionalista y nacista, particularmente anti ruso. Esta revolución en ciernes desde 2003 costó a Estados Unidos cerca de cinco mil millones de dólares agenciados por la entonces secretaria de Estado adjunta para asuntos europeos de EE.UU. Victoria Nuland y quien ahora como subsecretaria de Estado interina de Estados Unidos continúa liderando la masacre de rusos y ucranianos en la Europa del Este.

El presidente Vladimir Putin, en la entrevista otorgada al periodista estadounidense Tucker Carlson, en día 8 de febrero pasado, se tomó su tiempo para explicar la situación histórica, milenaria de la génesis de lo que se conoce como Ucrania, señalando que, el momento en que decidieron crear una identidad propia como ucranianos, no se les ocurrió mejor idea que forjarla en los cimientos de simbología nazi y el culto al ucraniano nazi Stepán Bandera, de irrefutable trayectoria criminal contra judíos, polacos y soviéticos. De hecho, en el año 2019 el parlamento ucraniano decretó al 1ro de enero como fiesta nacional en homenaje a su nacimiento. En medio de esta pedagógica descripción histórica, el presidente Putin señaló al año 2014 como un punto más de inflexión para lo que devino en la actual confrontación militar. El Canciller Sergei Lavrov ha dicho varias veces que lo acontecido en Ucrania es una guerra entre el occidente colectivo y Rusia que define y definirá la nueva geopolítica y nuevos paradigmas; finalizando los casi quinientos años de preminencia occidental. Sirva esto de antecedente para aclarar que se tocará una dimensión más local, íntima de la realidad post soviética como complemento a los motivos macro de lo que devino en el Euromaidán.

Antes de plasmar algunas ideas prospectivas, se aportan otros hechos menos comunes y tejidos en la filigrana de la historia misma de la desintegración de la Unión Soviética que también impactaron la situación en Ucrania desde 1991 y se exhiben latentes en el Euromaidán. Algunos de los puntos siguientes se basan en el capítulo Los socialismos del CAME tras la caída del mundo bipolar de la investigación doctoral del articulista.

  1. Así como al triunfo de la revolución bolchevique, los marginados de bienes y servicios fueron el primer sector fortalecido en las reivindicaciones de tipo social como el esmero en la protección a la infancia, la maternidad con protección del empleo, el mejoramiento paulatino de la participación de la mujer, la colectivización de la tierra, la atención al adulto mayor entre otros, también al momento de presentarse las transiciones de las repúblicas soviéticas hacia el capitalismo dependiente y semi periférico, son estos sectores los que primero sufren las consecuencias de la transición inversa hacia formas no socialistas.
  1. Parte de tales consecuencias se expresan en la carencia de experiencia en el liderazgo y organización política de la sociedadante la previa existencia de partidos únicos donde la línea ideológica era incuestionable, sin permiso de otras afiliaciones – era necesario ser del partido para formar vínculos – y los miembros de éstos que formaron una elite con poder contaron con toda la experticia para continuar en el mismo lugar predominante. De esto derivan dos factores: a) la población adaptada a las garantías del comunismo quedó presa y revictimizada, pues volvieron a la condición de marginalidad que ostentaron sus abuelos, b) las cúpulas políticas encargadas de la burocracia se apropiaron de todos los bienes colectivos y crearon una casta de poder y clase determinando para su defensa un tipo de ideología, así como de enemigo interno y externo que les perpetuara en el poder.
  1. De esta manera sin una autoridad central que les controlara y azuzados por occidente y EE.UU. particularmente, inicia una idea de revanchismo y hostilidad hacia el lado ruso desde la Ucrania más occidental. Ante un partido comunista desacreditado y la esperanza de formar nuevas organizaciones sociales por fuera de la línea soviética, la idea del nacionalismo ‘banderista’ inicia a tomar fuerza y en 2004, quince años luego de la separación de Ucrania de la Comunidad de Estados Independientes CEI, se da la primera revolución naranja.
  1. Las revoluciones de colores, – de las cuales la revolución naranja es parte – formadas como una metodología plasmada en el Manual de revolución no violenta, de Gene Sharp, no se cimentan en procesos de larga data de trabajo, como los movimientos sociales, los partidos, los sindicatos u organizaciones consolidadas de choque anti establishment. Por el contrario, son grupos nutridos de espontaneísmo y abundante financiación basados en una estructura organizativa comunicacional, juvenil, anti conservadora y con demandas – como libre mercado – y ultimátum antes que lineamientos programáticos o líneas partidistas estructuradas. Por sus características rechazan el pasado y detallan al mismo como el símbolo de lo malo, lo ineficiente y lo corrupto. Las masas ex soviéticas que quedaron sin norte ideológico y sin propiedades – vistas en el numeral 1 – se suman a tales movimientos sin comprender ni dimensionar; siendo instrumentalizadas para golpear a esa clase que emanó de la intelectualidad y la burocracia soviética y que encarna los males sociales a ojos de las juventudes del siglo XXI. De esta manera y con cinco mil millones de dólares invertidos por la CIA y dicho esto por Victoria Nuland, se dio el golpe de estado inconstitucional a Viktor Yanukovich, en febrero de 2014. No hay que olvidar que entre 2011 y 2013 también se estuvieron movilizando organizaciones de reciente formación, en contra del presidente Putin, como experimentos e intentos de desestabilización desde adentro de Rusia. Se puede decir no sin razón, que todas las ex repúblicas soviéticas carecían de movimientos sociales consolidados y esta novedad sin programa ni sistematización justamente fue aprovechada por la tendencia de soft power de la revolución de color.
  1. Se ha divulgado mucho la frase del presidente Putin indicando la tragedia geopolítica de la desintegración de la URSS, pero que alude también la situación interna, el caos de la Rusia profunda: “Quien no extraña a la Unión Soviética no tiene corazón, quien quiere restaurarla no tiene cerebro”. En efecto, el desmembramiento acelerado, incontrolado y desesperado de la URSS es un capítulo doloroso de la historia reciente del país eslavo, que viene al caso porque, como dice Vladimir Davydov, el ministro Eduard Shevardnadze entregó para sorpresa grata de occidente, prácticamente todo en el campo de la seguridad internacional sin siquiera recabar una firma o acuerdo escrito; lo que también alentó a la OTAN a cercar a Rusia. Davydov también señala que la Rusia de los 90’s priorizó a EE.UU. y Europa dejando de lado la proximidad y la diplomacia con las repúblicas vecinas, lo que incluye a Ucrania, así como al tercer mundo.

En síntesis, los puntos anteriores son vitales para la siguiente argumentación y no se hayan en disonancia con parte de la literatura que sopesa el fenómeno del Euromaidán, así como con los argumentos del presidente Putin dados en la entrevista ya referida. Pero enfatizan otras aristas que afirman los desarrollos inevitables y las condiciones objetivas de una parte de la historia de Rusia. Es clave así tener presente que:

  1. Luego de 70 años en el socialismo que en sí implican una transición desde el esquema zarista monárquico y feudal, las repúblicas ex soviéticas ahora debían girar hacia el capitalismo sin ningún tipo de experiencia en tal línea agresiva y egoísta; en donde los mejor posicionados en la burocracia y el liderazgo del PC y la Intelligentsia devinieron en los nuevos ricos, oligarcas y poderosos.
  2. En este orden de ideas, las élites locales ucranianas de la mano de una ingeniería social de cinco mil millones de dólares, insertó en la sociedad la idea de enemigo externo: Rusia y sus varias expresiones; enemigo interno causante de los males: oligarca = ex comunista = pro soviético = pro ruso. y ¿cuál es la forma antagónica de lo soviético y lo ruso? el nacismo. Y esto explica que a nivel interno y externo sea el ‘banderismo’ y el fascismo la palanca aceptada para confrontar a Rusia; sea desde el nacionalismo o desde el extremismo. El amigo externo es por inercia un occidente anti comunista, anti ruso.
  3. Ucrania nunca ocupó un lugar marginal dentro de la URSS y por el contrario aun desde 1991 ostentó complementariedad económica e industrial con la Federación de Rusia; lo que quita peso al argumento de exclusión o marginalidad como motivos de odio a lo ruso de ciudadanos de una Ucrania compuesta de más de una identidad nacional, como la rusa, la húngara o la tártara de Crimea.
  4. Las revoluciones de colores tienen el peligroso encanto de articular sentimientos que, sin organización social ni programa ni lineamiento, se ven apalancados por financiación, cuadros comunicacionales, propagandistas, target de imagen etc. Luego de canalizar toda esa energía, los inversores ponen en el poder a quien deseen; como se puede apreciar en el audio de Victoria Nuland.
  5. El enfoque de la política exterior rusa en los 90’s según se aprecia en el artículo de Davydov, La política exterior desde Moscú. Estrategias globales en tiempos de turbulencia, de 2015, dibuja una política exterior entreguista, sin dientes, no soberana, que vuelve sobre ‘nuevos acentos: restablecimiento de la dignidad nacional y el poderío del estado <<minimizado>> por las reformas neoliberales, así como distanciamiento estatal de los clanes oligárquicos’. Esto en clara contraposición con el ministro ya señalado, Eduard Shevardnadze. Este punto se hace relevante porque las condiciones objetivas, dialécticas permiten ver otras aristas que fueron perfilando, tanto el hambre y la osadía de la OTAN – aunque sea propio de su genética la expansión, la agresión y el saqueo – como el abandono diplomático con los vecinos y hermanos ucranianos.

Prospectiva

  1. El Euromaidán enseñará a la sociedad ucraniana y rusa a no descuidar las relaciones bilaterales y a blindarse de los movimientos espontaneístas azuzados por las élites externas e internas. Si algo debe quedar claro es que gracias a tal fenómeno se construyó una guerra con el eslogan, ‘hasta el último ucraniano’ que visto en realidad es una guerra ‘hasta el último eslavo’. Cuando se habla de bajas ucranianas y rusas los occidentales solo ven con felicidad bajas eslavas y en una guerra que es ante todo entre el occidente blanco, anglosajón, quizá ario y siempre adverso a lo eslavo tanto como lo sino o lo latino o africano, la aniquilación demográfica implica una aniquilación cultural. Tanto Zelensky como Blinken, Graham o Jonhson, han hecho comentarios indolentes en el sentido de lo que es la mano de obra ucraniana y rusa en el conflicto.
  2. La no repetición de este fenómeno de revolución de colores, se fundamentará en una óptima desnazificación del mando de lo que quede del Estado ucraniano y el inicio de una pedagogía que revierta el odio social y cultural que debe iniciar por permitir los idiomas minoritarios en la vida integral de la sociedad y el regreso de la comunidad ortodoxa a sus iglesias y predicaciones.
  3. Dependiendo de si será capitulación, negociación o derrota, se verán los alcances en detalle de un tratado.
  4. Las condiciones objetivas que se decantaron en el Euromaidán no se repetirán. Pero pueden ser más críticas si la sociedad ucraniana no comprende que no hay un enemigo ruso sino occidental; que el modelo neoliberal ha arruinado a varias sociedades dentro del capitalismo dependiente y que lo único que logró el giro vertiginoso al neoliberalismo fue empobrecer a las repúblicas ex soviéticas y acrecentar las brechas iniciadas entre los oligarcas capitalistas mafiosos y la sociedad alienada y trabajadora. La desindustrialización y el volcamiento hacia la exportación de materias primas, así como la privatización de los 90’s les hicieron mella y, sin embargo, como señala Ruslan Dzarazov, ‘los países de la CEI [para 2012] tenían un saldo favorable en la balanza comercial de 757.400 millones de euros de exportaciones contra 520.000 millones de euros de importaciones’. Paulatinamente los países que ingresaron en la OTAN y la UE, perdieron competitividad y poder adquisitivo. La productividad del trabajo nunca ha sido superior a la alcanzada por los países soviéticos. Según Dzarazov, en Ucrania y Rusia es 2.5 veces menos mientras creció la productividad del trabajo, en esos años. Entonces, si no se identifica cuál y por qué es el odio gestado durante el llamado ‘divorcio civilizado’ del bloque socialista, que devino en los años 2000 en un banderismo extremista, se puede acuñar un resentimiento y un deseo de venganza, lo que conllevará a: una mala vecindad, generación de movimientos extremistas terroristas actuando en Rusia y una latente mano de obra dispuesta a ser financiada por los enemigos occidentales de Rusia y del nuevo orden multipolar y policéntrico.
  5. Los efectos horrorosos pero cosméticos de diez años de infamia y maltrato a lenguas, idiomas, costumbres y cultura rusa y húngara, no podrá sepultar o cambiar de manera efectiva a siglos de consolidación de tales estructuras. La Ucrania más occidental deberá entender esto en términos demográficos, culturales y geográficos o no será. Varios países vecinos con memorias igualmente soberanistas le vigilan y codician.
  6. La violencia y brutalidad del Euromaidán y luego en mayo la masacre de los 48 sindicalistas en Odessa expresa la génesis de un Termidor que queriendo dar un golpe a Rusia para poder avanzar hacia China se convertirá en la memoria de un Termidor que inició la transición rampante hacia un mundo sin hegemonías.
  7. Ucrania será, como su nombre lo indica, el borde, la frontera más nítida entre el viejo orden occidental y la Rusia que se va definiendo a sí misma como euroasiática, no europea, no asiática, sí eslava pero multicultural y multi religiosa. Nikolay Tavdumadze, Embajador de Rusia en Colombia señala en el epílogo de su artículo: Hoy en día muchos expertos tanto en Rusia, como en el extranjero, opinan que la política actual de Kiev llevará Ucrania a la pérdida total de la soberanía y a solidificación de su rol de títere antiruso de Occidente. Estoy seguro de que ello se contradice con las aspiraciones e intereses del hermano pueblo ucraniano. Hay que confiar en esta esperanzadora prospectiva.
  8. No hay pueblos rusos y ucranianos, no como enemigos, sino como compatriotas que fueron en la URSS y hasta el 2013. Esto implicará una reconciliación, un balance, un duelo y la decisión de avanzar en los siglos venideros desde la complementariedad y el celo en la memoria dolorosa del Euromaidán. Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente…
Euromaidán: una lectura prospectiva a diez años del regreso del fascismo

La violencia del Euromaidán expresa la génesis de un Termidor que queriendo dar un golpe a Rusia para poder avanzar hacia China se convertirá en la memoria de un Termidor que inició la transición rampante hacia un mundo sin hegemonías.

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Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.

Marx. Der Achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte. En la revista Die Revolution, Nueva York, EEUU, 1852

Bastante se ha difundido acerca del llamado Euromaidán. Nombre dado a la revolución de color ucraniana occidental, heredera de la frustrada revolución naranja de 2004 y que logró su objetivo de poner en el poder a un gobierno pro occidental –Arseni Yatseniuk – Petró Poroshenko – con fundamento nacionalista y nacista, particularmente anti ruso. Esta revolución en ciernes desde 2003 costó a Estados Unidos cerca de cinco mil millones de dólares agenciados por la entonces secretaria de Estado adjunta para asuntos europeos de EE.UU. Victoria Nuland y quien ahora como subsecretaria de Estado interina de Estados Unidos continúa liderando la masacre de rusos y ucranianos en la Europa del Este.

El presidente Vladimir Putin, en la entrevista otorgada al periodista estadounidense Tucker Carlson, en día 8 de febrero pasado, se tomó su tiempo para explicar la situación histórica, milenaria de la génesis de lo que se conoce como Ucrania, señalando que, el momento en que decidieron crear una identidad propia como ucranianos, no se les ocurrió mejor idea que forjarla en los cimientos de simbología nazi y el culto al ucraniano nazi Stepán Bandera, de irrefutable trayectoria criminal contra judíos, polacos y soviéticos. De hecho, en el año 2019 el parlamento ucraniano decretó al 1ro de enero como fiesta nacional en homenaje a su nacimiento. En medio de esta pedagógica descripción histórica, el presidente Putin señaló al año 2014 como un punto más de inflexión para lo que devino en la actual confrontación militar. El Canciller Sergei Lavrov ha dicho varias veces que lo acontecido en Ucrania es una guerra entre el occidente colectivo y Rusia que define y definirá la nueva geopolítica y nuevos paradigmas; finalizando los casi quinientos años de preminencia occidental. Sirva esto de antecedente para aclarar que se tocará una dimensión más local, íntima de la realidad post soviética como complemento a los motivos macro de lo que devino en el Euromaidán.

Antes de plasmar algunas ideas prospectivas, se aportan otros hechos menos comunes y tejidos en la filigrana de la historia misma de la desintegración de la Unión Soviética que también impactaron la situación en Ucrania desde 1991 y se exhiben latentes en el Euromaidán. Algunos de los puntos siguientes se basan en el capítulo Los socialismos del CAME tras la caída del mundo bipolar de la investigación doctoral del articulista.

  1. Así como al triunfo de la revolución bolchevique, los marginados de bienes y servicios fueron el primer sector fortalecido en las reivindicaciones de tipo social como el esmero en la protección a la infancia, la maternidad con protección del empleo, el mejoramiento paulatino de la participación de la mujer, la colectivización de la tierra, la atención al adulto mayor entre otros, también al momento de presentarse las transiciones de las repúblicas soviéticas hacia el capitalismo dependiente y semi periférico, son estos sectores los que primero sufren las consecuencias de la transición inversa hacia formas no socialistas.
  1. Parte de tales consecuencias se expresan en la carencia de experiencia en el liderazgo y organización política de la sociedadante la previa existencia de partidos únicos donde la línea ideológica era incuestionable, sin permiso de otras afiliaciones – era necesario ser del partido para formar vínculos – y los miembros de éstos que formaron una elite con poder contaron con toda la experticia para continuar en el mismo lugar predominante. De esto derivan dos factores: a) la población adaptada a las garantías del comunismo quedó presa y revictimizada, pues volvieron a la condición de marginalidad que ostentaron sus abuelos, b) las cúpulas políticas encargadas de la burocracia se apropiaron de todos los bienes colectivos y crearon una casta de poder y clase determinando para su defensa un tipo de ideología, así como de enemigo interno y externo que les perpetuara en el poder.
  1. De esta manera sin una autoridad central que les controlara y azuzados por occidente y EE.UU. particularmente, inicia una idea de revanchismo y hostilidad hacia el lado ruso desde la Ucrania más occidental. Ante un partido comunista desacreditado y la esperanza de formar nuevas organizaciones sociales por fuera de la línea soviética, la idea del nacionalismo ‘banderista’ inicia a tomar fuerza y en 2004, quince años luego de la separación de Ucrania de la Comunidad de Estados Independientes CEI, se da la primera revolución naranja.
  1. Las revoluciones de colores, – de las cuales la revolución naranja es parte – formadas como una metodología plasmada en el Manual de revolución no violenta, de Gene Sharp, no se cimentan en procesos de larga data de trabajo, como los movimientos sociales, los partidos, los sindicatos u organizaciones consolidadas de choque anti establishment. Por el contrario, son grupos nutridos de espontaneísmo y abundante financiación basados en una estructura organizativa comunicacional, juvenil, anti conservadora y con demandas – como libre mercado – y ultimátum antes que lineamientos programáticos o líneas partidistas estructuradas. Por sus características rechazan el pasado y detallan al mismo como el símbolo de lo malo, lo ineficiente y lo corrupto. Las masas ex soviéticas que quedaron sin norte ideológico y sin propiedades – vistas en el numeral 1 – se suman a tales movimientos sin comprender ni dimensionar; siendo instrumentalizadas para golpear a esa clase que emanó de la intelectualidad y la burocracia soviética y que encarna los males sociales a ojos de las juventudes del siglo XXI. De esta manera y con cinco mil millones de dólares invertidos por la CIA y dicho esto por Victoria Nuland, se dio el golpe de estado inconstitucional a Viktor Yanukovich, en febrero de 2014. No hay que olvidar que entre 2011 y 2013 también se estuvieron movilizando organizaciones de reciente formación, en contra del presidente Putin, como experimentos e intentos de desestabilización desde adentro de Rusia. Se puede decir no sin razón, que todas las ex repúblicas soviéticas carecían de movimientos sociales consolidados y esta novedad sin programa ni sistematización justamente fue aprovechada por la tendencia de soft power de la revolución de color.
  1. Se ha divulgado mucho la frase del presidente Putin indicando la tragedia geopolítica de la desintegración de la URSS, pero que alude también la situación interna, el caos de la Rusia profunda: “Quien no extraña a la Unión Soviética no tiene corazón, quien quiere restaurarla no tiene cerebro”. En efecto, el desmembramiento acelerado, incontrolado y desesperado de la URSS es un capítulo doloroso de la historia reciente del país eslavo, que viene al caso porque, como dice Vladimir Davydov, el ministro Eduard Shevardnadze entregó para sorpresa grata de occidente, prácticamente todo en el campo de la seguridad internacional sin siquiera recabar una firma o acuerdo escrito; lo que también alentó a la OTAN a cercar a Rusia. Davydov también señala que la Rusia de los 90’s priorizó a EE.UU. y Europa dejando de lado la proximidad y la diplomacia con las repúblicas vecinas, lo que incluye a Ucrania, así como al tercer mundo.

En síntesis, los puntos anteriores son vitales para la siguiente argumentación y no se hayan en disonancia con parte de la literatura que sopesa el fenómeno del Euromaidán, así como con los argumentos del presidente Putin dados en la entrevista ya referida. Pero enfatizan otras aristas que afirman los desarrollos inevitables y las condiciones objetivas de una parte de la historia de Rusia. Es clave así tener presente que:

  1. Luego de 70 años en el socialismo que en sí implican una transición desde el esquema zarista monárquico y feudal, las repúblicas ex soviéticas ahora debían girar hacia el capitalismo sin ningún tipo de experiencia en tal línea agresiva y egoísta; en donde los mejor posicionados en la burocracia y el liderazgo del PC y la Intelligentsia devinieron en los nuevos ricos, oligarcas y poderosos.
  2. En este orden de ideas, las élites locales ucranianas de la mano de una ingeniería social de cinco mil millones de dólares, insertó en la sociedad la idea de enemigo externo: Rusia y sus varias expresiones; enemigo interno causante de los males: oligarca = ex comunista = pro soviético = pro ruso. y ¿cuál es la forma antagónica de lo soviético y lo ruso? el nacismo. Y esto explica que a nivel interno y externo sea el ‘banderismo’ y el fascismo la palanca aceptada para confrontar a Rusia; sea desde el nacionalismo o desde el extremismo. El amigo externo es por inercia un occidente anti comunista, anti ruso.
  3. Ucrania nunca ocupó un lugar marginal dentro de la URSS y por el contrario aun desde 1991 ostentó complementariedad económica e industrial con la Federación de Rusia; lo que quita peso al argumento de exclusión o marginalidad como motivos de odio a lo ruso de ciudadanos de una Ucrania compuesta de más de una identidad nacional, como la rusa, la húngara o la tártara de Crimea.
  4. Las revoluciones de colores tienen el peligroso encanto de articular sentimientos que, sin organización social ni programa ni lineamiento, se ven apalancados por financiación, cuadros comunicacionales, propagandistas, target de imagen etc. Luego de canalizar toda esa energía, los inversores ponen en el poder a quien deseen; como se puede apreciar en el audio de Victoria Nuland.
  5. El enfoque de la política exterior rusa en los 90’s según se aprecia en el artículo de Davydov, La política exterior desde Moscú. Estrategias globales en tiempos de turbulencia, de 2015, dibuja una política exterior entreguista, sin dientes, no soberana, que vuelve sobre ‘nuevos acentos: restablecimiento de la dignidad nacional y el poderío del estado <<minimizado>> por las reformas neoliberales, así como distanciamiento estatal de los clanes oligárquicos’. Esto en clara contraposición con el ministro ya señalado, Eduard Shevardnadze. Este punto se hace relevante porque las condiciones objetivas, dialécticas permiten ver otras aristas que fueron perfilando, tanto el hambre y la osadía de la OTAN – aunque sea propio de su genética la expansión, la agresión y el saqueo – como el abandono diplomático con los vecinos y hermanos ucranianos.

Prospectiva

  1. El Euromaidán enseñará a la sociedad ucraniana y rusa a no descuidar las relaciones bilaterales y a blindarse de los movimientos espontaneístas azuzados por las élites externas e internas. Si algo debe quedar claro es que gracias a tal fenómeno se construyó una guerra con el eslogan, ‘hasta el último ucraniano’ que visto en realidad es una guerra ‘hasta el último eslavo’. Cuando se habla de bajas ucranianas y rusas los occidentales solo ven con felicidad bajas eslavas y en una guerra que es ante todo entre el occidente blanco, anglosajón, quizá ario y siempre adverso a lo eslavo tanto como lo sino o lo latino o africano, la aniquilación demográfica implica una aniquilación cultural. Tanto Zelensky como Blinken, Graham o Jonhson, han hecho comentarios indolentes en el sentido de lo que es la mano de obra ucraniana y rusa en el conflicto.
  2. La no repetición de este fenómeno de revolución de colores, se fundamentará en una óptima desnazificación del mando de lo que quede del Estado ucraniano y el inicio de una pedagogía que revierta el odio social y cultural que debe iniciar por permitir los idiomas minoritarios en la vida integral de la sociedad y el regreso de la comunidad ortodoxa a sus iglesias y predicaciones.
  3. Dependiendo de si será capitulación, negociación o derrota, se verán los alcances en detalle de un tratado.
  4. Las condiciones objetivas que se decantaron en el Euromaidán no se repetirán. Pero pueden ser más críticas si la sociedad ucraniana no comprende que no hay un enemigo ruso sino occidental; que el modelo neoliberal ha arruinado a varias sociedades dentro del capitalismo dependiente y que lo único que logró el giro vertiginoso al neoliberalismo fue empobrecer a las repúblicas ex soviéticas y acrecentar las brechas iniciadas entre los oligarcas capitalistas mafiosos y la sociedad alienada y trabajadora. La desindustrialización y el volcamiento hacia la exportación de materias primas, así como la privatización de los 90’s les hicieron mella y, sin embargo, como señala Ruslan Dzarazov, ‘los países de la CEI [para 2012] tenían un saldo favorable en la balanza comercial de 757.400 millones de euros de exportaciones contra 520.000 millones de euros de importaciones’. Paulatinamente los países que ingresaron en la OTAN y la UE, perdieron competitividad y poder adquisitivo. La productividad del trabajo nunca ha sido superior a la alcanzada por los países soviéticos. Según Dzarazov, en Ucrania y Rusia es 2.5 veces menos mientras creció la productividad del trabajo, en esos años. Entonces, si no se identifica cuál y por qué es el odio gestado durante el llamado ‘divorcio civilizado’ del bloque socialista, que devino en los años 2000 en un banderismo extremista, se puede acuñar un resentimiento y un deseo de venganza, lo que conllevará a: una mala vecindad, generación de movimientos extremistas terroristas actuando en Rusia y una latente mano de obra dispuesta a ser financiada por los enemigos occidentales de Rusia y del nuevo orden multipolar y policéntrico.
  5. Los efectos horrorosos pero cosméticos de diez años de infamia y maltrato a lenguas, idiomas, costumbres y cultura rusa y húngara, no podrá sepultar o cambiar de manera efectiva a siglos de consolidación de tales estructuras. La Ucrania más occidental deberá entender esto en términos demográficos, culturales y geográficos o no será. Varios países vecinos con memorias igualmente soberanistas le vigilan y codician.
  6. La violencia y brutalidad del Euromaidán y luego en mayo la masacre de los 48 sindicalistas en Odessa expresa la génesis de un Termidor que queriendo dar un golpe a Rusia para poder avanzar hacia China se convertirá en la memoria de un Termidor que inició la transición rampante hacia un mundo sin hegemonías.
  7. Ucrania será, como su nombre lo indica, el borde, la frontera más nítida entre el viejo orden occidental y la Rusia que se va definiendo a sí misma como euroasiática, no europea, no asiática, sí eslava pero multicultural y multi religiosa. Nikolay Tavdumadze, Embajador de Rusia en Colombia señala en el epílogo de su artículo: Hoy en día muchos expertos tanto en Rusia, como en el extranjero, opinan que la política actual de Kiev llevará Ucrania a la pérdida total de la soberanía y a solidificación de su rol de títere antiruso de Occidente. Estoy seguro de que ello se contradice con las aspiraciones e intereses del hermano pueblo ucraniano. Hay que confiar en esta esperanzadora prospectiva.
  8. No hay pueblos rusos y ucranianos, no como enemigos, sino como compatriotas que fueron en la URSS y hasta el 2013. Esto implicará una reconciliación, un balance, un duelo y la decisión de avanzar en los siglos venideros desde la complementariedad y el celo en la memoria dolorosa del Euromaidán. Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente…

La violencia del Euromaidán expresa la génesis de un Termidor que queriendo dar un golpe a Rusia para poder avanzar hacia China se convertirá en la memoria de un Termidor que inició la transición rampante hacia un mundo sin hegemonías.

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Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.

Marx. Der Achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte. En la revista Die Revolution, Nueva York, EEUU, 1852

Bastante se ha difundido acerca del llamado Euromaidán. Nombre dado a la revolución de color ucraniana occidental, heredera de la frustrada revolución naranja de 2004 y que logró su objetivo de poner en el poder a un gobierno pro occidental –Arseni Yatseniuk – Petró Poroshenko – con fundamento nacionalista y nacista, particularmente anti ruso. Esta revolución en ciernes desde 2003 costó a Estados Unidos cerca de cinco mil millones de dólares agenciados por la entonces secretaria de Estado adjunta para asuntos europeos de EE.UU. Victoria Nuland y quien ahora como subsecretaria de Estado interina de Estados Unidos continúa liderando la masacre de rusos y ucranianos en la Europa del Este.

El presidente Vladimir Putin, en la entrevista otorgada al periodista estadounidense Tucker Carlson, en día 8 de febrero pasado, se tomó su tiempo para explicar la situación histórica, milenaria de la génesis de lo que se conoce como Ucrania, señalando que, el momento en que decidieron crear una identidad propia como ucranianos, no se les ocurrió mejor idea que forjarla en los cimientos de simbología nazi y el culto al ucraniano nazi Stepán Bandera, de irrefutable trayectoria criminal contra judíos, polacos y soviéticos. De hecho, en el año 2019 el parlamento ucraniano decretó al 1ro de enero como fiesta nacional en homenaje a su nacimiento. En medio de esta pedagógica descripción histórica, el presidente Putin señaló al año 2014 como un punto más de inflexión para lo que devino en la actual confrontación militar. El Canciller Sergei Lavrov ha dicho varias veces que lo acontecido en Ucrania es una guerra entre el occidente colectivo y Rusia que define y definirá la nueva geopolítica y nuevos paradigmas; finalizando los casi quinientos años de preminencia occidental. Sirva esto de antecedente para aclarar que se tocará una dimensión más local, íntima de la realidad post soviética como complemento a los motivos macro de lo que devino en el Euromaidán.

Antes de plasmar algunas ideas prospectivas, se aportan otros hechos menos comunes y tejidos en la filigrana de la historia misma de la desintegración de la Unión Soviética que también impactaron la situación en Ucrania desde 1991 y se exhiben latentes en el Euromaidán. Algunos de los puntos siguientes se basan en el capítulo Los socialismos del CAME tras la caída del mundo bipolar de la investigación doctoral del articulista.

  1. Así como al triunfo de la revolución bolchevique, los marginados de bienes y servicios fueron el primer sector fortalecido en las reivindicaciones de tipo social como el esmero en la protección a la infancia, la maternidad con protección del empleo, el mejoramiento paulatino de la participación de la mujer, la colectivización de la tierra, la atención al adulto mayor entre otros, también al momento de presentarse las transiciones de las repúblicas soviéticas hacia el capitalismo dependiente y semi periférico, son estos sectores los que primero sufren las consecuencias de la transición inversa hacia formas no socialistas.
  1. Parte de tales consecuencias se expresan en la carencia de experiencia en el liderazgo y organización política de la sociedadante la previa existencia de partidos únicos donde la línea ideológica era incuestionable, sin permiso de otras afiliaciones – era necesario ser del partido para formar vínculos – y los miembros de éstos que formaron una elite con poder contaron con toda la experticia para continuar en el mismo lugar predominante. De esto derivan dos factores: a) la población adaptada a las garantías del comunismo quedó presa y revictimizada, pues volvieron a la condición de marginalidad que ostentaron sus abuelos, b) las cúpulas políticas encargadas de la burocracia se apropiaron de todos los bienes colectivos y crearon una casta de poder y clase determinando para su defensa un tipo de ideología, así como de enemigo interno y externo que les perpetuara en el poder.
  1. De esta manera sin una autoridad central que les controlara y azuzados por occidente y EE.UU. particularmente, inicia una idea de revanchismo y hostilidad hacia el lado ruso desde la Ucrania más occidental. Ante un partido comunista desacreditado y la esperanza de formar nuevas organizaciones sociales por fuera de la línea soviética, la idea del nacionalismo ‘banderista’ inicia a tomar fuerza y en 2004, quince años luego de la separación de Ucrania de la Comunidad de Estados Independientes CEI, se da la primera revolución naranja.
  1. Las revoluciones de colores, – de las cuales la revolución naranja es parte – formadas como una metodología plasmada en el Manual de revolución no violenta, de Gene Sharp, no se cimentan en procesos de larga data de trabajo, como los movimientos sociales, los partidos, los sindicatos u organizaciones consolidadas de choque anti establishment. Por el contrario, son grupos nutridos de espontaneísmo y abundante financiación basados en una estructura organizativa comunicacional, juvenil, anti conservadora y con demandas – como libre mercado – y ultimátum antes que lineamientos programáticos o líneas partidistas estructuradas. Por sus características rechazan el pasado y detallan al mismo como el símbolo de lo malo, lo ineficiente y lo corrupto. Las masas ex soviéticas que quedaron sin norte ideológico y sin propiedades – vistas en el numeral 1 – se suman a tales movimientos sin comprender ni dimensionar; siendo instrumentalizadas para golpear a esa clase que emanó de la intelectualidad y la burocracia soviética y que encarna los males sociales a ojos de las juventudes del siglo XXI. De esta manera y con cinco mil millones de dólares invertidos por la CIA y dicho esto por Victoria Nuland, se dio el golpe de estado inconstitucional a Viktor Yanukovich, en febrero de 2014. No hay que olvidar que entre 2011 y 2013 también se estuvieron movilizando organizaciones de reciente formación, en contra del presidente Putin, como experimentos e intentos de desestabilización desde adentro de Rusia. Se puede decir no sin razón, que todas las ex repúblicas soviéticas carecían de movimientos sociales consolidados y esta novedad sin programa ni sistematización justamente fue aprovechada por la tendencia de soft power de la revolución de color.
  1. Se ha divulgado mucho la frase del presidente Putin indicando la tragedia geopolítica de la desintegración de la URSS, pero que alude también la situación interna, el caos de la Rusia profunda: “Quien no extraña a la Unión Soviética no tiene corazón, quien quiere restaurarla no tiene cerebro”. En efecto, el desmembramiento acelerado, incontrolado y desesperado de la URSS es un capítulo doloroso de la historia reciente del país eslavo, que viene al caso porque, como dice Vladimir Davydov, el ministro Eduard Shevardnadze entregó para sorpresa grata de occidente, prácticamente todo en el campo de la seguridad internacional sin siquiera recabar una firma o acuerdo escrito; lo que también alentó a la OTAN a cercar a Rusia. Davydov también señala que la Rusia de los 90’s priorizó a EE.UU. y Europa dejando de lado la proximidad y la diplomacia con las repúblicas vecinas, lo que incluye a Ucrania, así como al tercer mundo.

En síntesis, los puntos anteriores son vitales para la siguiente argumentación y no se hayan en disonancia con parte de la literatura que sopesa el fenómeno del Euromaidán, así como con los argumentos del presidente Putin dados en la entrevista ya referida. Pero enfatizan otras aristas que afirman los desarrollos inevitables y las condiciones objetivas de una parte de la historia de Rusia. Es clave así tener presente que:

  1. Luego de 70 años en el socialismo que en sí implican una transición desde el esquema zarista monárquico y feudal, las repúblicas ex soviéticas ahora debían girar hacia el capitalismo sin ningún tipo de experiencia en tal línea agresiva y egoísta; en donde los mejor posicionados en la burocracia y el liderazgo del PC y la Intelligentsia devinieron en los nuevos ricos, oligarcas y poderosos.
  2. En este orden de ideas, las élites locales ucranianas de la mano de una ingeniería social de cinco mil millones de dólares, insertó en la sociedad la idea de enemigo externo: Rusia y sus varias expresiones; enemigo interno causante de los males: oligarca = ex comunista = pro soviético = pro ruso. y ¿cuál es la forma antagónica de lo soviético y lo ruso? el nacismo. Y esto explica que a nivel interno y externo sea el ‘banderismo’ y el fascismo la palanca aceptada para confrontar a Rusia; sea desde el nacionalismo o desde el extremismo. El amigo externo es por inercia un occidente anti comunista, anti ruso.
  3. Ucrania nunca ocupó un lugar marginal dentro de la URSS y por el contrario aun desde 1991 ostentó complementariedad económica e industrial con la Federación de Rusia; lo que quita peso al argumento de exclusión o marginalidad como motivos de odio a lo ruso de ciudadanos de una Ucrania compuesta de más de una identidad nacional, como la rusa, la húngara o la tártara de Crimea.
  4. Las revoluciones de colores tienen el peligroso encanto de articular sentimientos que, sin organización social ni programa ni lineamiento, se ven apalancados por financiación, cuadros comunicacionales, propagandistas, target de imagen etc. Luego de canalizar toda esa energía, los inversores ponen en el poder a quien deseen; como se puede apreciar en el audio de Victoria Nuland.
  5. El enfoque de la política exterior rusa en los 90’s según se aprecia en el artículo de Davydov, La política exterior desde Moscú. Estrategias globales en tiempos de turbulencia, de 2015, dibuja una política exterior entreguista, sin dientes, no soberana, que vuelve sobre ‘nuevos acentos: restablecimiento de la dignidad nacional y el poderío del estado <<minimizado>> por las reformas neoliberales, así como distanciamiento estatal de los clanes oligárquicos’. Esto en clara contraposición con el ministro ya señalado, Eduard Shevardnadze. Este punto se hace relevante porque las condiciones objetivas, dialécticas permiten ver otras aristas que fueron perfilando, tanto el hambre y la osadía de la OTAN – aunque sea propio de su genética la expansión, la agresión y el saqueo – como el abandono diplomático con los vecinos y hermanos ucranianos.

Prospectiva

  1. El Euromaidán enseñará a la sociedad ucraniana y rusa a no descuidar las relaciones bilaterales y a blindarse de los movimientos espontaneístas azuzados por las élites externas e internas. Si algo debe quedar claro es que gracias a tal fenómeno se construyó una guerra con el eslogan, ‘hasta el último ucraniano’ que visto en realidad es una guerra ‘hasta el último eslavo’. Cuando se habla de bajas ucranianas y rusas los occidentales solo ven con felicidad bajas eslavas y en una guerra que es ante todo entre el occidente blanco, anglosajón, quizá ario y siempre adverso a lo eslavo tanto como lo sino o lo latino o africano, la aniquilación demográfica implica una aniquilación cultural. Tanto Zelensky como Blinken, Graham o Jonhson, han hecho comentarios indolentes en el sentido de lo que es la mano de obra ucraniana y rusa en el conflicto.
  2. La no repetición de este fenómeno de revolución de colores, se fundamentará en una óptima desnazificación del mando de lo que quede del Estado ucraniano y el inicio de una pedagogía que revierta el odio social y cultural que debe iniciar por permitir los idiomas minoritarios en la vida integral de la sociedad y el regreso de la comunidad ortodoxa a sus iglesias y predicaciones.
  3. Dependiendo de si será capitulación, negociación o derrota, se verán los alcances en detalle de un tratado.
  4. Las condiciones objetivas que se decantaron en el Euromaidán no se repetirán. Pero pueden ser más críticas si la sociedad ucraniana no comprende que no hay un enemigo ruso sino occidental; que el modelo neoliberal ha arruinado a varias sociedades dentro del capitalismo dependiente y que lo único que logró el giro vertiginoso al neoliberalismo fue empobrecer a las repúblicas ex soviéticas y acrecentar las brechas iniciadas entre los oligarcas capitalistas mafiosos y la sociedad alienada y trabajadora. La desindustrialización y el volcamiento hacia la exportación de materias primas, así como la privatización de los 90’s les hicieron mella y, sin embargo, como señala Ruslan Dzarazov, ‘los países de la CEI [para 2012] tenían un saldo favorable en la balanza comercial de 757.400 millones de euros de exportaciones contra 520.000 millones de euros de importaciones’. Paulatinamente los países que ingresaron en la OTAN y la UE, perdieron competitividad y poder adquisitivo. La productividad del trabajo nunca ha sido superior a la alcanzada por los países soviéticos. Según Dzarazov, en Ucrania y Rusia es 2.5 veces menos mientras creció la productividad del trabajo, en esos años. Entonces, si no se identifica cuál y por qué es el odio gestado durante el llamado ‘divorcio civilizado’ del bloque socialista, que devino en los años 2000 en un banderismo extremista, se puede acuñar un resentimiento y un deseo de venganza, lo que conllevará a: una mala vecindad, generación de movimientos extremistas terroristas actuando en Rusia y una latente mano de obra dispuesta a ser financiada por los enemigos occidentales de Rusia y del nuevo orden multipolar y policéntrico.
  5. Los efectos horrorosos pero cosméticos de diez años de infamia y maltrato a lenguas, idiomas, costumbres y cultura rusa y húngara, no podrá sepultar o cambiar de manera efectiva a siglos de consolidación de tales estructuras. La Ucrania más occidental deberá entender esto en términos demográficos, culturales y geográficos o no será. Varios países vecinos con memorias igualmente soberanistas le vigilan y codician.
  6. La violencia y brutalidad del Euromaidán y luego en mayo la masacre de los 48 sindicalistas en Odessa expresa la génesis de un Termidor que queriendo dar un golpe a Rusia para poder avanzar hacia China se convertirá en la memoria de un Termidor que inició la transición rampante hacia un mundo sin hegemonías.
  7. Ucrania será, como su nombre lo indica, el borde, la frontera más nítida entre el viejo orden occidental y la Rusia que se va definiendo a sí misma como euroasiática, no europea, no asiática, sí eslava pero multicultural y multi religiosa. Nikolay Tavdumadze, Embajador de Rusia en Colombia señala en el epílogo de su artículo: Hoy en día muchos expertos tanto en Rusia, como en el extranjero, opinan que la política actual de Kiev llevará Ucrania a la pérdida total de la soberanía y a solidificación de su rol de títere antiruso de Occidente. Estoy seguro de que ello se contradice con las aspiraciones e intereses del hermano pueblo ucraniano. Hay que confiar en esta esperanzadora prospectiva.
  8. No hay pueblos rusos y ucranianos, no como enemigos, sino como compatriotas que fueron en la URSS y hasta el 2013. Esto implicará una reconciliación, un balance, un duelo y la decisión de avanzar en los siglos venideros desde la complementariedad y el celo en la memoria dolorosa del Euromaidán. Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente…
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