¿Defenderá Lula la soberanía de Venezuela y, por lo tanto, la de Brasil?
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El 31 de agosto de 2016, el Senado Federal confirmaba el impeachment de Dilma Rousseff, destituyendo su mandato y consolidando el golpe de Estado contra el PT. Sin titubear, ese mismo día, el presidente Nicolás Maduro expresó “toda la solidaridad a Dilma y al pueblo de Brasil”, condenó el “golpe oligárquico de la derecha” y señaló: “¡quien lucha vence!”. De inmediato, Venezuela llamó de regreso a su embajador en Brasil y congeló las relaciones con el nuevo régimen golpista, “en resguardo de la legalidad internacional y solidaria con el pueblo de Brasil”.
Comprendiendo y denunciando el carácter imperialista del golpe contra Dilma, el gobierno de Maduro afirmó además que aquello formaba parte de una “arremetida oligárquica e imperial contra los procesos populares, progresistas, nacionalistas y de izquierda, cuyo único fin es restaurar los modelos neoliberales de exclusión social y expropiación de nuestras riquezas naturales que trajeron consigo pobreza y atraso para nuestros pueblos y acabar con los modelos de democracia genuina y de integración de la región alcanzados por los presidentes Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Lula, Evo Morales, Tabaré Vázquez y Rafael Correa”.
El chavismo conocía las consecuencias de denunciar y actuar contra aquella acción del imperialismo. El embajador brasileño también fue llamado de regreso por José Serra, designado ministro de Relaciones Exteriores de Temer, y a partir de entonces los gobiernos de Temer y Bolsonaro sirvieron de punta de lanza de Estados Unidos en el intento de derrocar a Maduro, incluso mediante la invasión “humanitaria” de 2019.
Pero el gobierno venezolano, liderado por Maduro, no retrocedió y fue uno de los más activos defensores de Dilma y del PT. Ya en aquel posicionamiento inicial el día del impeachment, Caracas prometió que iniciaría “un conjunto de consultas para apoyar al pueblo de esta nación hermana”. De hecho, en los años siguientes el pueblo venezolano se movilizó, con todo el respaldo del PSUV y del gobierno de Maduro, en apoyo al PT, no solo contra el golpe, sino también contra el encarcelamiento de Lula.
Incluso antes de que Lula se entregara a la Policía Federal, mientras trabajadores y militantes intentaban impedirlo, en el Sindicato de los Metalúrgicos del ABC, que la Policía Filial de la CIA secuestrara a Lula (lo que ocurrió al día siguiente), Maduro se dirigió al pueblo venezolano en un acto público: “¡Lula libre! ¡Paren la persecución contra Lula da Silva!”. Al igual que en el golpe contra Dilma, culpó a las “élites oligárquicas de Brasil”, las calificó de “neofascistas”, dijo que “desataron una persecución criminal” contra Lula y tildó la sentencia de prisión de “canallada vergonzosa”.
Pocos meses después, Maduro tomó la palabra durante el 24.º Foro de São Paulo para denunciar nuevamente la prisión de Lula: “Vemos con dolor, pero no con renuncia, el martirio de Lula, la persecución a Lula, que está siendo escondido en una mazmorra para impedir su acción política, porque saben que Lula libre ganará una elección presidencial en Brasil. ¡Basta!”. La Agencia PT caracterizó aquel discurso de Maduro como “contundente”, además de informar que el líder venezolano dedicó elogios especiales a Lula.
En otro gran evento internacional, Maduro posó con una pancarta denunciando que Lula era un preso político y haciendo la famosa L de “Lula libre”. Fue durante la Asamblea Internacional de los Pueblos, en Caracas, junto a João Pedro Stédile (foto). Todas las actividades organizadas en Venezuela, con movimientos y partidos internacionales, dieron un espacio especial a la campaña por la libertad del líder petista.
Cuando se cumplió un año de la prisión ilegal de Lula, Maduro se pronunció en las redes sociales con una foto del presidente brasileño en brazos del pueblo, en el ABC, utilizando el hashtag #LulaLibre. También declaró: “Un año después de la prisión injusta de nuestro hermano Lula, me uno a las voces libres del mundo que claman por justicia y por el fin de la persecución. ¡Vamos, pueblo brasileño! Fuerza y coraje para continuar en la lucha por la dignidad de la Patria Grande”.
Maduro no se limitó a notas de repudio ni a denuncias inútiles en la ONU (aunque utilizó todos los espacios para hablar de la prisión de Lula). Finalmente, al conquistarse la tan luchada libertad de Lula, Maduro celebró con sonrisas, aplausos y varios gritos de “¡Viva Lula!”, mientras asistía a su liberación directamente desde el Palacio de Miraflores. “El pueblo venezolano está feliz y saluda la libertad de Lula”, declaró Maduro en la ocasión.
Ahora es el turno de Lula de retribuir toda la solidaridad militante, todos los esfuerzos realizados personalmente por Maduro, por el gobierno, por el PSUV y por el pueblo venezolano. Ya basta de toda la sabotaje llevada a cabo por los agentes imperialistas y por las sucursales del aparato propagandístico de Estados Unidos dentro de Brasil, que llevaron a Lula a capitulaciones vergonzosas como el no reconocimiento de la victoria incontestable en las elecciones de 2024 y el veto al ingreso de Venezuela en los BRICS. Ya basta de “neutralidad” entre la mayor potencia imperialista del mundo y un país vecino e indefenso, entre un agresor criminal y un pueblo agredido.
Lula tiene la obligación política y moral de exigir claramente la libertad inmediata de Maduro, de la misma forma contundente en que Maduro exigió la suya. Basta de cobardía hasta el punto de ni siquiera mencionar a Estados Unidos y a Trump como responsables del secuestro (que Lula llamó “captura”, como si Maduro fuera un bandido). Es inadmisible que el gobierno de Lula quede en manos de Estados Unidos y no vaya hasta las últimas consecuencias para liberar a Maduro. A eso se le llama traición política: a Maduro, a los venezolanos y a la militancia brasileña.
Maduro tuvo el coraje de desafiar al imperialismo al luchar por la libertad de Lula, aun cuando su país es incomparablemente más frágil que Brasil. Maduro incluso rompió con el régimen golpista y servil a Estados Unidos para defender a Dilma, a Lula y al PT. Maduro defendió la soberanía de Brasil, arriesgando la soberanía de su propio país, incesantemente agredido por el imperialismo. Porque Maduro siempre supo que defender la soberanía de Brasil es lo mismo que defender la soberanía de Venezuela.
¿Defenderá Lula la soberanía de Venezuela y, por lo tanto, la de Brasil?


