El impacto principal en la percepción popular tiende a ser positivo para Irán.
Únete a nosotros en Telegram
, Twitter
y VK
.
Escríbenos: info@strategic-culture.su
En el calor del momento, y ante la necesidad de una análisis rápida distinta de aquellas difundidas por los medios de desinformación del imperialismo (CNN, The Guardian, Le Monde), presento un breve esbozo de una de las múltiples consecuencias de la nueva guerra abierta por Washington y Tel Aviv contra el gobierno y el pueblo iraníes.
El ataque contra bases de Estados Unidos constituye un duro golpe contra la presencia militar del imperialismo en Oriente Medio.
Reproduzco aquí la lista de bases militares de Estados Unidos en la región, según lo compilado por la agencia Sputnik.
EAU – Base Aérea de Al Dhafra
Baréin – Actividad de Apoyo Naval Baréin, sede de la Quinta Flota de la Marina de EE. UU.
Qatar – Base Aérea de Al Udeid
Arabia Saudita – Base Aérea Príncipe Sultán. Más de 2.000 efectivos militares estadounidenses están desplegados para proporcionar defensa aérea en el país y mantener aviones de guerra de EE. UU.
Jordania – Tower 22, Base Aérea Muwaffaq Salti, Centro Conjunto de Entrenamiento de Jordania
Irak – EE. UU. continúa ocupando y operando varias bases, como la Base Aérea de Al Asad y la Base Aérea de Al Harir, a pesar de los esfuerzos del gobierno iraquí por expulsar a las Fuerzas Armadas estadounidenses del territorio iraquí
Israel – Sitio 512, una base de radar supuestamente utilizada por EE. UU. para rastrear amenazas de misiles balísticos
Kuwait – Camp Arifjan, Camp Buehring, Camp Spearhead, Camp Patriot
Omán – Base Aérea de Thumrait, que ayuda a EE. UU. a facilitar operaciones logísticas y de reabastecimiento
Siria – Al-Tanf, donde alrededor de 900 militares estadounidenses fueron desplegados ilegalmente antes de la salida de Bashar Assad, bajo el pretexto de combatir la amenaza terrorista en el país.
Las últimas informaciones señalan que, con excepción de las bases en Jordania y Omán, todas las demás fueron objeto de represalias por parte de Teherán.
Es cierto que Estados Unidos ya tenía conocimiento previo de los ataques y evacuó a su personal. Sin embargo, los bombardeos destruyen infraestructura estratégica, lo cual representa un daño de gran valor en términos políticos y militares.
Además, aunque en un primer momento pueda generar un repudio inicial contra Irán, los pueblos de esos países tienden a presionar a sus propios regímenes contra la existencia de bases estadounidenses en su territorio, ya que dichas instalaciones exponen directamente a la población a represalias y ataques externos.
El impacto principal en la percepción popular, no obstante, tiende a ser positivo para Irán: es el único país árabe e islámico con la determinación suficiente para enfrentar al imperialismo y al sionismo, y para salir en defensa de Palestina y de los pueblos oprimidos de la región. Este prestigio tiende a crecer y a estimular la ampliación del llamado Eje de la Resistencia.
En un momento de extrema tensión política internacional, de agudización de la crisis económica, de amenaza de nuevas crisis e incluso de una posible guerra mundial, la acción de Irán también se presenta como un ejemplo para los pueblos oprimidos del mundo y para los trabajadores de los países centrales: únicamente una acción concreta, armada y de masas puede hacer frente, frenar e incluso derrotar al gran enemigo de la humanidad, el régimen imperialista.
Los ataques imperialistas se extienden por América Latina, África, Asia e incluso Europa. Tal como ocurrió en las décadas de 1960 y 1970, las acciones antiimperialistas tenderán a expandirse y a golpear el corazón del imperialismo, impulsadas por un fuerte estímulo proveniente del llamado “Tercer Mundo” o “Sur Global”. En aquella época, ese impulso estuvo dado por la revolución china, la revolución cubana y los procesos de independencia en África. Hoy, la gran inspiración es la revolución palestina dirigida por Hamas, la revolución hutí en Yemen y Hezbollah. Todos ellos son, en última instancia, hijos de la Revolución Islámica de Irán de 1979, que en la actualidad demuestra su vigor y su carácter revolucionario y antiimperialista.


