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January 24, 2024
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No solo crece el número de emigrantes: también va a más el impacto económico de su salida, al ser muchos de ellos jóvenes cualificados

Diego Sánchez de la Cruz

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El número de personas que deciden abandonar España para buscar oportunidades laborales y/o iniciar una nueva vida en otros países está creciendo con fuerza. En el año 2018, coincidiendo con la llegada al poder de Pedro Sánchez, este indicador se situaba en el entorno de las 310.000 salidas, pero los datos finales para 2022 elevan a 426.000 el número total de personas que han tomado el difícil camino de la emigración. Esto significa que cada mes perdemos una media de 35.000 personas con motivo de este patrón migratorio.

Estos datos han sido analizados por un estudio de IVIE-BBVA en el que se pone de manifiesto que el 89% de quienes hacen las maletas son personas en edad de trabajar. Para dicho colectivo, los números empeoran de 272.000 personas en el año 2018 a 379.000 en 2022. Por lo tanto, este creciente éxodo tiene un impacto directo en la capacidad productiva de la economía española.

De acuerdo con los investigadores, el valor del capital humano que dejó España a lo largo del año 2022 se situó en el entorno de los 155.000 millones de euros, reduciendo en un 0,9% el stock disponible. Esta cifra equivale a unos 8.000 euros por hogar. Por comparación, el ejercicio 2019 se saldó con una pérdida de talento cuyo valor se estimaba en torno 110.000 millones, de modo que no solamente tenemos más salidas, sino también una mayor pérdida económica asociada a esa fuga de talento.

El estudio encuentra que casi la mitad de los emigrantes de 2022 poseían estudios superiores (30,1%) o estudios secundarios post obligatorios (18,8%), con el consiguiente impacto en las dotaciones de capital humano de nuestro país. Así, el perfil de los emigrantes significa que España pierde a trabajadores que tienden a tener mejores indicadores que la media en campos como la participación laboral, la empleabilidad y la productividad.

Por otro lado, el estudio encuentra que muchos de los emigrantes son personas jóvenes, de modo que tienen por delante muchos años de vida durante los cuales seguirán contribuyendo significativamente a mejorar la producción económica de sus países de residencia. De hecho, un tercio de quienes dejaron España en 2022 tenían menos de 35 años.

Los mercados a los que se trasladan los cientos de miles de españoles que dejan nuestro país son predominantemente europeos, puesto que la UE-27 suma el 39% del total. A continuación figuran América del Sur (20%) y Reino Unido (13%), mientras que África alcanza una cuota del 9%, Asia llega al 7%, Centro América y el Caribe alcanzan un 6% o Norteamérica llega al 4%, correspondiendo el resto a economías europeas no integradas en la UE o mercados más lejanos como los países de Oceanía.

Se da la circunstancia de que, en la medida que el capital humano de los emigrantes corresponda a formación adquirida y financiada por las familias y las instituciones públicas españoles, ese esfuerzo desarrollado por nuestro país deja de ser aprovechado a nivel nacional y acaba impulsando la capacidad productiva y riqueza de otras economías.

Por este motivo, el informe concluye que “la emigración al exterior y su intensificación reciente contribuyen a reducir el capital humano de la economía española, limitando su capacidad presente y sobre todo futura de generar riqueza”. Además de un menor crecimiento económico, este fenómeno “condiciona las finanzas públicas y supone un proceso que previsiblemente incrementará la dificultad para mantener el Estado del Bienestar”, especialmente por la falta de relevo generacional y por el creciente número de vacantes en determinados sectores o profesiones.

Publicado originalmente por Jóvenes y con estudios: cada mes huyen de España 35.000 personas para ganarse la vida fuera – Libre Mercado

Jóvenes y con estudios: cada mes huyen de España 35.000 personas para ganarse la vida fuera

No solo crece el número de emigrantes: también va a más el impacto económico de su salida, al ser muchos de ellos jóvenes cualificados

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El número de personas que deciden abandonar España para buscar oportunidades laborales y/o iniciar una nueva vida en otros países está creciendo con fuerza. En el año 2018, coincidiendo con la llegada al poder de Pedro Sánchez, este indicador se situaba en el entorno de las 310.000 salidas, pero los datos finales para 2022 elevan a 426.000 el número total de personas que han tomado el difícil camino de la emigración. Esto significa que cada mes perdemos una media de 35.000 personas con motivo de este patrón migratorio.

Estos datos han sido analizados por un estudio de IVIE-BBVA en el que se pone de manifiesto que el 89% de quienes hacen las maletas son personas en edad de trabajar. Para dicho colectivo, los números empeoran de 272.000 personas en el año 2018 a 379.000 en 2022. Por lo tanto, este creciente éxodo tiene un impacto directo en la capacidad productiva de la economía española.

De acuerdo con los investigadores, el valor del capital humano que dejó España a lo largo del año 2022 se situó en el entorno de los 155.000 millones de euros, reduciendo en un 0,9% el stock disponible. Esta cifra equivale a unos 8.000 euros por hogar. Por comparación, el ejercicio 2019 se saldó con una pérdida de talento cuyo valor se estimaba en torno 110.000 millones, de modo que no solamente tenemos más salidas, sino también una mayor pérdida económica asociada a esa fuga de talento.

El estudio encuentra que casi la mitad de los emigrantes de 2022 poseían estudios superiores (30,1%) o estudios secundarios post obligatorios (18,8%), con el consiguiente impacto en las dotaciones de capital humano de nuestro país. Así, el perfil de los emigrantes significa que España pierde a trabajadores que tienden a tener mejores indicadores que la media en campos como la participación laboral, la empleabilidad y la productividad.

Por otro lado, el estudio encuentra que muchos de los emigrantes son personas jóvenes, de modo que tienen por delante muchos años de vida durante los cuales seguirán contribuyendo significativamente a mejorar la producción económica de sus países de residencia. De hecho, un tercio de quienes dejaron España en 2022 tenían menos de 35 años.

Los mercados a los que se trasladan los cientos de miles de españoles que dejan nuestro país son predominantemente europeos, puesto que la UE-27 suma el 39% del total. A continuación figuran América del Sur (20%) y Reino Unido (13%), mientras que África alcanza una cuota del 9%, Asia llega al 7%, Centro América y el Caribe alcanzan un 6% o Norteamérica llega al 4%, correspondiendo el resto a economías europeas no integradas en la UE o mercados más lejanos como los países de Oceanía.

Se da la circunstancia de que, en la medida que el capital humano de los emigrantes corresponda a formación adquirida y financiada por las familias y las instituciones públicas españoles, ese esfuerzo desarrollado por nuestro país deja de ser aprovechado a nivel nacional y acaba impulsando la capacidad productiva y riqueza de otras economías.

Por este motivo, el informe concluye que “la emigración al exterior y su intensificación reciente contribuyen a reducir el capital humano de la economía española, limitando su capacidad presente y sobre todo futura de generar riqueza”. Además de un menor crecimiento económico, este fenómeno “condiciona las finanzas públicas y supone un proceso que previsiblemente incrementará la dificultad para mantener el Estado del Bienestar”, especialmente por la falta de relevo generacional y por el creciente número de vacantes en determinados sectores o profesiones.

Publicado originalmente por Jóvenes y con estudios: cada mes huyen de España 35.000 personas para ganarse la vida fuera – Libre Mercado

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El número de personas que deciden abandonar España para buscar oportunidades laborales y/o iniciar una nueva vida en otros países está creciendo con fuerza. En el año 2018, coincidiendo con la llegada al poder de Pedro Sánchez, este indicador se situaba en el entorno de las 310.000 salidas, pero los datos finales para 2022 elevan a 426.000 el número total de personas que han tomado el difícil camino de la emigración. Esto significa que cada mes perdemos una media de 35.000 personas con motivo de este patrón migratorio.

Estos datos han sido analizados por un estudio de IVIE-BBVA en el que se pone de manifiesto que el 89% de quienes hacen las maletas son personas en edad de trabajar. Para dicho colectivo, los números empeoran de 272.000 personas en el año 2018 a 379.000 en 2022. Por lo tanto, este creciente éxodo tiene un impacto directo en la capacidad productiva de la economía española.

De acuerdo con los investigadores, el valor del capital humano que dejó España a lo largo del año 2022 se situó en el entorno de los 155.000 millones de euros, reduciendo en un 0,9% el stock disponible. Esta cifra equivale a unos 8.000 euros por hogar. Por comparación, el ejercicio 2019 se saldó con una pérdida de talento cuyo valor se estimaba en torno 110.000 millones, de modo que no solamente tenemos más salidas, sino también una mayor pérdida económica asociada a esa fuga de talento.

El estudio encuentra que casi la mitad de los emigrantes de 2022 poseían estudios superiores (30,1%) o estudios secundarios post obligatorios (18,8%), con el consiguiente impacto en las dotaciones de capital humano de nuestro país. Así, el perfil de los emigrantes significa que España pierde a trabajadores que tienden a tener mejores indicadores que la media en campos como la participación laboral, la empleabilidad y la productividad.

Por otro lado, el estudio encuentra que muchos de los emigrantes son personas jóvenes, de modo que tienen por delante muchos años de vida durante los cuales seguirán contribuyendo significativamente a mejorar la producción económica de sus países de residencia. De hecho, un tercio de quienes dejaron España en 2022 tenían menos de 35 años.

Los mercados a los que se trasladan los cientos de miles de españoles que dejan nuestro país son predominantemente europeos, puesto que la UE-27 suma el 39% del total. A continuación figuran América del Sur (20%) y Reino Unido (13%), mientras que África alcanza una cuota del 9%, Asia llega al 7%, Centro América y el Caribe alcanzan un 6% o Norteamérica llega al 4%, correspondiendo el resto a economías europeas no integradas en la UE o mercados más lejanos como los países de Oceanía.

Se da la circunstancia de que, en la medida que el capital humano de los emigrantes corresponda a formación adquirida y financiada por las familias y las instituciones públicas españoles, ese esfuerzo desarrollado por nuestro país deja de ser aprovechado a nivel nacional y acaba impulsando la capacidad productiva y riqueza de otras economías.

Por este motivo, el informe concluye que “la emigración al exterior y su intensificación reciente contribuyen a reducir el capital humano de la economía española, limitando su capacidad presente y sobre todo futura de generar riqueza”. Además de un menor crecimiento económico, este fenómeno “condiciona las finanzas públicas y supone un proceso que previsiblemente incrementará la dificultad para mantener el Estado del Bienestar”, especialmente por la falta de relevo generacional y por el creciente número de vacantes en determinados sectores o profesiones.

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