En el tiempo en que el presidente, Donald Trump, se enfoca expresamente en resolver el agudo problema con la República Islámica de Irán, el sistema financiero norteamericano presenta serios inconvenientes, los cuales, a juzgar por los hechos, no estarían en una zona solvente o que sea proclive a la solución mediata.
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Con una deuda soberana que se aproxima a los 39 billones de dólares y que amenaza con cruzar el umbral de los 40 billones en un corto período, con un déficit presupuestario anual de 1,5 billones de dólares y con un pago (también anual) de intereses que ya superó el billón de dólares y un gobierno que lucha por mantener bajo su control el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, la ciudadanía estadounidense no tiene para nada asegurado un porvenir inmediato.
Por el contrario, en su horizonte no se asoman nubes negras, sino que la catástrofe sistémica ya está presente para una desgracia existencial e histórica de dicho pueblo.
La crisis inmobiliaria, bajo la America First de Trump, no retrocedió, sino que se expandió en 12 de las 14 áreas más importante, sobre todo, en estados como California, Texas y La Florida con un desplome considerable de los precios cuya tendencia central, al parecer, tampoco facilitará el acceso a la vivienda de más personas, sino que, al igual de lo que ocurrió a fines de la década de 2000, podría desatar otra ola infernal que castigue a los ciudadanos que no puedan pagar sus hipotecas.
La región del Medio Oeste es la que está liderando, por ahora, la tasa de caída de las ventas de viviendas pendientes con 9,8% interanual y los especialistas indican que este sería el cuarto año consecutivo de colapso en las transacciones, mientras la Oficina del Censo informó que se observa un muy lento crecimiento poblacional lo que también terminaría -con el tiempo- incidiendo en la reducción de la demanda inmobiliaria a la par de un auge de la economía vinculada a la IA.
También se reportó que, en 2025, 8.234 tiendas cerraron definitivamente y las proyecciones para este año y el siguiente no son alentadoras. Hasta GameStop evalúa cerrar, en este 2026, más de 400 de sus tiendas.
A la vez, se anuncian las probabilidades altas de que empresas de vanguardia, como por ejemplo Amazon, realicen un programa de recortes de empleos.
Según un informe sobre la Crisis del Costo de Vida de 2026 de Resume Now, más del 80% de los empleados que fueron encuestados afirmaron que habían recortado sus gastos, incluso en artículos que ellos sabían considerar como imprescindibles y, sin duda alguna, el endeudamiento de ellos creció con el Bidenomics y el y el Trumponomics de la segunda etapa.
Aunque en teoría la inflación se ha desacelerado, la realidad es que los precios no están subiendo tan rápido como antes, pero se mantienen en niveles insostenibles para muchos estadounidenses. Esto no es psicológico. Es sistémico.
Los hallazgos extremos transmiten un mensaje claro: el estrés financiero es más intenso y generalizado que en recesiones anteriores. No es que la gente no tenga trabajo. Es que tienen empleos que les proporcionan ingresos demasiado bajos para que sus vidas sean económicamente sostenibles, expresó la experta financiera Bobbi Rebell.
Indiscutiblemente, hay sectores en la población que no están en un padecimiento socio-económico y que podrían sobrevivir sólidamente frente a una profundización de la crisis convergente estadounidense, pero el panorama real es que hay otros segmentos que descienden aceleradamente en el nivel de vida y otros se hunden estructuralmente, mientras que el Pentágono goza de un presupuesto de un billón de dólares para, mediante su agenda y la de los políticos asociados al mismo, exhibir ante el planeta una ilusión: el dominio definitivo estadounidense.
Es un dato significativo que todas las líneas internas de la élite rectora de EE.UU., aunque se disputen entre sí la prevalencia del comando estratégico del país, coinciden en tratar de apropiarse de la mayor cantidad de recursos y de absorber todo lo posible las ganancias tanto locales como extranjeras en la convicción de que así podrán ser fuertes y dominantes.
Publicado originalmente por geopoliticarugiente.com

