Español
January 20, 2026
© Photo: Public domain

La tensión entre Teherán, Washington y Tel Aviv tiene en vilo no solamente a la región de Medio Oriente, sino que también mantiene en la expectación incesante a gran parte del planeta por lo que podría desencadenarse si los cálculos de los implicados en la confrontación llegasen a fallar inconmensurable y groseramente.

En Geopolítica

Únete a nosotros en Telegram Twitter  VK .

Escríbenos: info@strategic-culture.su

Todo el mundo sabe que Medio Oriente es una de las clásicas áreas donde un error desproporcionado e indebido cometido por algún actor produciría consecuencias impredecibles y de vasta alteración global.

Estrictamente hablando, hay un fuerte choque de proyectos geopolíticos y determinaciones firmes por parte de varios de los protagonistas para anular las proyecciones de existencia futura de los oponentes.

Aprecian que no puede extenderse más en el tiempo los desenlaces modificadores del curso de la historia y que sería obligatorio acelerar el funcionamiento de aquellos para la instauración de un tipo de orden específico.

Así y todo, todavía no está cerca la resolución final de la geopolítica de Medio Oriente y, a la par de los agentes que desean incendiar y hacer explotar toda la región, hay gestiones, en la línea operativa, para detener la inminencia de ese escenario, destacándose los esfuerzos de Vladímir Putin por establecer un marco de negociaciones confiables entre la Administración Trump y el Liderazgo Supremo de Irán, para, primeramente, lograr una desescalada exitosa y, con posterioridad, conseguir una solución que beneficie a las dos partes.

En pocas palabras, Moscú brega -y no retóricamente- por la resolución del conflicto. Uniéndose de esa forma a otras energías diplomáticas que, si bien, a diferencia de Putin, tienen una menor influencia sobre Trump y Jameneí, pero que no han mermado sus comunicaciones para que Estados Unidos e Irán no entren en una guerra directa y total, aunque se produzca, en el terreno, una ronda de golpes y contragolpes para descargar presiones, ansiedades y perfilarse mejor ante negociaciones subsiguientes.

Durante el miércoles, se sucedieron numerosos contactos de nivel alto para contener lo contenible y para, por lo menos, pausar la pelea bélica colosal.

Nunca está de más recordar que Irán y sus redes globales están preparadas para actuar conforme a lo dispuesto anteriormente por sus líderes, mientras que Trump no puede digerir que haya un estado que es reconocido como potencia mundial y que no tiene ninguna intención de subordinarse a sus dictados y planes geopolíticos.

Subestimó las capacidades de Jameneí y creyó en los informes de los líderes y especialistas que corresponden a los enemigos históricos de Irán. Los iraníes estarán en las negociaciones con frutos finales parciales y exitosos sólo si son respetados y no son tratados de la forma como la sugieren o lo indican los israelíes.

Entre tanto, acentuamos que, en estas horas, la cuestión coyuntural más importante no es quien hará el primer disparo, sino quien huirá antes, aunque lo encubra con narrativas diversas.

Hoy, y, durante los próximos días, el mundo estará atento a lo que se haga y determine en Washington, Teherán, Tel Aviv, Moscú y Pekín.

Publicado originalmente por  Geopolítica rugiente

Tensión, ansiedad y diplomacia activa de alto nivel en torno a la cuestión entre Irán y los EE. UU. e Israel

La tensión entre Teherán, Washington y Tel Aviv tiene en vilo no solamente a la región de Medio Oriente, sino que también mantiene en la expectación incesante a gran parte del planeta por lo que podría desencadenarse si los cálculos de los implicados en la confrontación llegasen a fallar inconmensurable y groseramente.

En Geopolítica

Únete a nosotros en Telegram Twitter  VK .

Escríbenos: info@strategic-culture.su

Todo el mundo sabe que Medio Oriente es una de las clásicas áreas donde un error desproporcionado e indebido cometido por algún actor produciría consecuencias impredecibles y de vasta alteración global.

Estrictamente hablando, hay un fuerte choque de proyectos geopolíticos y determinaciones firmes por parte de varios de los protagonistas para anular las proyecciones de existencia futura de los oponentes.

Aprecian que no puede extenderse más en el tiempo los desenlaces modificadores del curso de la historia y que sería obligatorio acelerar el funcionamiento de aquellos para la instauración de un tipo de orden específico.

Así y todo, todavía no está cerca la resolución final de la geopolítica de Medio Oriente y, a la par de los agentes que desean incendiar y hacer explotar toda la región, hay gestiones, en la línea operativa, para detener la inminencia de ese escenario, destacándose los esfuerzos de Vladímir Putin por establecer un marco de negociaciones confiables entre la Administración Trump y el Liderazgo Supremo de Irán, para, primeramente, lograr una desescalada exitosa y, con posterioridad, conseguir una solución que beneficie a las dos partes.

En pocas palabras, Moscú brega -y no retóricamente- por la resolución del conflicto. Uniéndose de esa forma a otras energías diplomáticas que, si bien, a diferencia de Putin, tienen una menor influencia sobre Trump y Jameneí, pero que no han mermado sus comunicaciones para que Estados Unidos e Irán no entren en una guerra directa y total, aunque se produzca, en el terreno, una ronda de golpes y contragolpes para descargar presiones, ansiedades y perfilarse mejor ante negociaciones subsiguientes.

Durante el miércoles, se sucedieron numerosos contactos de nivel alto para contener lo contenible y para, por lo menos, pausar la pelea bélica colosal.

Nunca está de más recordar que Irán y sus redes globales están preparadas para actuar conforme a lo dispuesto anteriormente por sus líderes, mientras que Trump no puede digerir que haya un estado que es reconocido como potencia mundial y que no tiene ninguna intención de subordinarse a sus dictados y planes geopolíticos.

Subestimó las capacidades de Jameneí y creyó en los informes de los líderes y especialistas que corresponden a los enemigos históricos de Irán. Los iraníes estarán en las negociaciones con frutos finales parciales y exitosos sólo si son respetados y no son tratados de la forma como la sugieren o lo indican los israelíes.

Entre tanto, acentuamos que, en estas horas, la cuestión coyuntural más importante no es quien hará el primer disparo, sino quien huirá antes, aunque lo encubra con narrativas diversas.

Hoy, y, durante los próximos días, el mundo estará atento a lo que se haga y determine en Washington, Teherán, Tel Aviv, Moscú y Pekín.

Publicado originalmente por  Geopolítica rugiente

La tensión entre Teherán, Washington y Tel Aviv tiene en vilo no solamente a la región de Medio Oriente, sino que también mantiene en la expectación incesante a gran parte del planeta por lo que podría desencadenarse si los cálculos de los implicados en la confrontación llegasen a fallar inconmensurable y groseramente.

En Geopolítica

Únete a nosotros en Telegram Twitter  VK .

Escríbenos: info@strategic-culture.su

Todo el mundo sabe que Medio Oriente es una de las clásicas áreas donde un error desproporcionado e indebido cometido por algún actor produciría consecuencias impredecibles y de vasta alteración global.

Estrictamente hablando, hay un fuerte choque de proyectos geopolíticos y determinaciones firmes por parte de varios de los protagonistas para anular las proyecciones de existencia futura de los oponentes.

Aprecian que no puede extenderse más en el tiempo los desenlaces modificadores del curso de la historia y que sería obligatorio acelerar el funcionamiento de aquellos para la instauración de un tipo de orden específico.

Así y todo, todavía no está cerca la resolución final de la geopolítica de Medio Oriente y, a la par de los agentes que desean incendiar y hacer explotar toda la región, hay gestiones, en la línea operativa, para detener la inminencia de ese escenario, destacándose los esfuerzos de Vladímir Putin por establecer un marco de negociaciones confiables entre la Administración Trump y el Liderazgo Supremo de Irán, para, primeramente, lograr una desescalada exitosa y, con posterioridad, conseguir una solución que beneficie a las dos partes.

En pocas palabras, Moscú brega -y no retóricamente- por la resolución del conflicto. Uniéndose de esa forma a otras energías diplomáticas que, si bien, a diferencia de Putin, tienen una menor influencia sobre Trump y Jameneí, pero que no han mermado sus comunicaciones para que Estados Unidos e Irán no entren en una guerra directa y total, aunque se produzca, en el terreno, una ronda de golpes y contragolpes para descargar presiones, ansiedades y perfilarse mejor ante negociaciones subsiguientes.

Durante el miércoles, se sucedieron numerosos contactos de nivel alto para contener lo contenible y para, por lo menos, pausar la pelea bélica colosal.

Nunca está de más recordar que Irán y sus redes globales están preparadas para actuar conforme a lo dispuesto anteriormente por sus líderes, mientras que Trump no puede digerir que haya un estado que es reconocido como potencia mundial y que no tiene ninguna intención de subordinarse a sus dictados y planes geopolíticos.

Subestimó las capacidades de Jameneí y creyó en los informes de los líderes y especialistas que corresponden a los enemigos históricos de Irán. Los iraníes estarán en las negociaciones con frutos finales parciales y exitosos sólo si son respetados y no son tratados de la forma como la sugieren o lo indican los israelíes.

Entre tanto, acentuamos que, en estas horas, la cuestión coyuntural más importante no es quien hará el primer disparo, sino quien huirá antes, aunque lo encubra con narrativas diversas.

Hoy, y, durante los próximos días, el mundo estará atento a lo que se haga y determine en Washington, Teherán, Tel Aviv, Moscú y Pekín.

Publicado originalmente por  Geopolítica rugiente

The views of individual contributors do not necessarily represent those of the Strategic Culture Foundation.

See also

December 24, 2025

See also

December 24, 2025
The views of individual contributors do not necessarily represent those of the Strategic Culture Foundation.