

Si queda un mundo en pie tras la guerra total, debe ser reorganizado bajo el espíritu de la Organización de Shanghái OCS y del grupo BRICS+.
El mes de febrero y dos de sus eventos afirman una humanidad en descomposición.
No tardará mucho y los pueblos de todo Oriente Medio gritarán vivas a la República Islámica de Irán.
Oriente Medio es un barril de pólvora. Y está a punto de explotar.
Estimados lectores en la gran traducción del día les traemos un artículo del analista Abbas al-Zein en The Cradle. El foco de nuevo, en Irán:
La visión simplista llevó a un número de formuladores e implementadores del enfoque antiiraní a creer que, con la eliminación física del último líder supremo de Irán, Alí Jameneí, se produciría automáticamente la caída del sistema de poder imperante en dicha nación y que el pueblo, por arte de magia, o por videos de Tiktok y X hechos por iraníes liberales con doble ciudadanía, adoptaría una reacción levantisca.
“Democracia” y fascismo se alían en la guerra imperialista: la unidad de EEUU y Europa contra Irán desmonta el mito de la lucha entre regímenes.
Es posible que estemos llegando al umbral del orden postestadounidense en Asia Occidental.