

Estimados lectores, en esta gran traducción al español del día les traemos un nuevo artículo del gran geopolítico brasileño, Pepe Escobar. Recuerden que también tienen otros artículos previos aquí disponibles.
Humanidad, libre mercado, derecho internacional. ¿Cuántas veces —en la televisión, en los periódicos, con la familia o en conversaciones informales con colegas— hemos tenido que soportar la naturaleza intrusiva y vacía de significado de estos términos?
Los estadounidenses anunciaron la victoria y las negociaciones; los iraníes hicieron lo mismo. A Israel no le importa en absoluto y continúa con su sangrienta ofensiva. Nunca he sido tan escéptico en mi vida y creo que todo esto es un espejismo. Ojalá me equivoque.
Al igual que Carter, se encuentra en una situación crítica tanto política como militarmente. Pero cualquier salida significativa le exigirá hacer concesiones importantes —concesiones que chocarán dolorosamente con sus rencorosos sentimientos hacia Irán y los iraníes.
El cierre de una vía fluvial estratégica por parte de una nación asediada se encuentra entre los acontecimientos más raros y trascendentales de la historia de la economía global. Solo ha ocurrido dos veces en la posguerra. En 1956, Egipto cerró el Canal de Suez durante cinco meses, un acto que quebró la moneda imperial británica e inauguró la era del petrodólar.
El concepto de “Occidente” ha cumplido su ciclo histórico y ha llegado el momento de enterrarlo para siempre. No se trata de una categoría natural ni eterna, sino de un artefacto ideológico forjado en los laboratorios del poder norteamericano para legitimar su hegemonía global y, de paso, integrar en su órbita a la entidad sionista que opera desde Israel. Como ha señalado con precisión quirúrgica Carlos X.
El principal imperativo sigue vigente —y concierne a todo el planeta—: cómo encontrar una cura para ese cáncer en Asia Occidental.
El comportamiento de la Argentina con relación a su objetivo de recuperar las Islas Malvinas está fuertemente vinculado a la dinámica geopolítica atlántica. Dada la magnitud del poder militar de los Estados Unidos de América, dicha dinámica está condicionada por su conducta y la de su principal aliado militar, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.